Alarcón, Juan de (1395-1451)

Nació en la villa de Alarcón. “Fue muy noble por su origen, ya que era hijo de Martín Ruiz de Alarcón, sexto Señor de Alarcón y de las villas de Valverde y Talayuelos, y de Doña Constanza Díaz, su tercera mujer. No se sabe con certeza en qué convento de España tomó el hábito; aunque se presume fue en Valladolid”. Lo que sí se sabe es que antes de 1419 ya había completado sus estudios en Italia y que, a continuación, el Capítulo General, celebrado ese mismo año, lo promueve para la lectura de Biblia en el estudio y convento de Florencia, en cuya Universidad recibió el grado de Licenciado. Pensaba proseguir los estudios, pero movido por los ejemplos y austeridad de vida que veía en sus hermanos de Orden en Italia, prendió en él la idea de introducir en España el mismo régimen.

Aprobado su proyecto, el P. General, fray Agustín de Roma, el 15 de abril de 1431 le dio facultad para fundar un convento en el que se iniciase la anhelada reforma; dos días más tarde, por otro decreto, fray Juan era nombrado Presidente y vicario general del Capítulo que se había de celebrar en la villa palentina de Dueñas en 1432, del cual saldría la determinación de fundar el convento de Villanubla (Valladolid), llamado “Convento de los Santos”, con el que dio inicio a la Reforma, que poco después era abrazada por los conventos de Arenas de san Pedro (Ávila), Dueñas (Palencia) y Valladolid y el de monjas de Madrigal de las Altas Torres (Ávila). El nuevo P. General, Gerardo de Rímini, con fecha 11 de noviembre de 1438 no sólo aprobó las fundaciones llevadas a cabo por el P. Alarcón, sino que lo nombró Vicario General de toda la Reforma, que recibió el nombre de “Observancia de España”, facultándole para extenderla a otros conventos de la Orden. El capítulo de 1439, presidido por el P. Alarcón, aprobó las Actas y Estatutos que regirían, en el futuro, en todos los conventos que se integrasen en ella. Y aunque, en un primer momento, encontró no pequeñas dificultades en algunos conventos de la Provincia de Castilla, acabaría imponiéndose en todos. En 1449 la reforma llegaba al famoso Convento de Salamanca, en el que prendieron aquellos ideales de tal manera que -en palabras del P. Manuel Vidal- “muy luego se levantó a ser la cabeza de toda la Congregación y la Madre universal de la observancia regular”.

Bastaría esto para darnos cuenta de que fray Juan de Alarcón fue una figura extraordinariamente importante en la Orden Agustiniana en España. Su vida ejemplar y sus grandes penitencias son celebradas unánimemente por todos sus biógrafos, muchos de los cuales lo incluyen entre los Beatos de la misma Orden. El P. Tomás de Herrera, citando las Centurias del P. Jerónimo Román, dice que nuestro agustino conquense “era gran Teólogo, y muy Privado del Rey D. Juan el Segundo'”‘. El P. G de Santiago Vela opina que el “Licenciado de san Agustín” que figura anónimamente como autor del Libro del Regimiento de los Señores no es otro que nuestro fray Juan de Alarcón, ya que con ese nombre se le designa muchas veces. Sus argumentos son plenamente convincentes.

El hecho de que en 1451 fuese elegido el P. Juan de Montelongo como Vicario General de la Congregación parece indicar que ese mismo año debió de acontecer la muerte de nuestro gran Reformador. Ignoramos dónde tuvo lugar su fallecimiento.

Teófilo Viñas, OSA