Alva, Juan de (+1577)

BiografíaBibliografía

Nacimiento e ingreso en la Orden

Son varios los autores que afirman que fray Juan de Alva habría nacido en Segovia y que sus padres pertenecían a la nobleza. Lo que sí sabemos con toda certeza es que vistió el hábito agustiniano en el convento de San Agustín de Toledo en 1514, profesando el 28 de agosto de 1515; que en este mismo convento cursó Artes y Teología; y que, acabados los estudios eclesiásticos y ordenado sacerdote, el santo provincial fray Tomás de Villanueva, que lo estimaba mucho, lo animó a que pasara a las misiones de Nueva España, cuando se estaba organizando la segunda expedición en 1535.

Misionero en México y Filipinas

La respuesta a esta invitación la encontramos en la Cédula de 27 de octubre de 1535 en la que fray Juan de Alva aparece formando parte de la citada expedición, compuesta por ocho religiosos y presidida por el P. Francisco de la Cruz, que había sido el superior de la de 1533 y había venido a España, precisamente, para llevarse consigo un nuevo grupo de misioneros. Llegados allá, Fray Juan de Alva, tras una corta estancia en el convento de la capital azteca, inició su trabajo misionero entre los naturales de las regiones que tenían encomendadas los agustinos. Y allí permaneció durante treinta y tres años. Sabemos que en 1542 ejercía el cargo de Maestro de Novicios.

Al saber que en las Islas Filipinas era mucha la mies y pocos los operarios, se ofreció para trabajar en aquellas tierras. Un ofrecimiento que fue aceptado, como consta en el Acta del Definitorio Provincial de 5 de junio de 1565, en la que, entre los allí enviados, «los cuales de su voluntad se ofrecieron a hacer el viaje», está fray Juan de Alva. A este propósito, comenta el P. Juan de Grijalva que «con estar ya cargado de venerable senectud, quiso ir a acabar el remate de su vida en la conversión de los naturales de aquellas Islas. Todo esto puede el espíritu que no se apaga con el tiempo ni desfallece con las fuerzas».

Llegado a Cebú fue destinado a la isla de Panay, pese a su edad de cerca de setenta años. «La labor del P. Alva en Panay fue dura y de grandes contratiempos, no sólo debido a las pobrísimas condiciones en que le tocó vivir, sino también porque le tocó ser testigo de abusos incontrolados de los españoles». En el capítulo de 1572 fray Juan de Alva fue nombrado Prior del convento de Manila. A él le cabe la honra de haber fundado en ese mismo año la ciudad de Pasig, en Tagalos, muy próxima a Manila. En 1575 fue elegido Definidor y en 1676 Rector Provincial, al fallecer el P. Alfonso Alvarado. También a él le sorprendería la muerte al año siguiente, el 14 de septiembre.

Escritos

Es autor de dos Cartas, dirigidas al Virrey de Nueva España, en las que le informaba sobre la actuación de los españoles en las Islas Filipinas y otra dirigida al P. Alonso de Veracruz, informándole del estado de la Provincia. El P. Sicardo habla también de otra Carta, fechada en 1577, en la que el P. Juan de Alva daba cuenta del naufragio de fray Diego de Herrera y compañeros en el que perecieron junto con toda la tripulación.

Teófilo Viñas, OSA

Escritos

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Para ampliar la bibliografía

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www.augustiniana.net/es/index.htm