Ávila, Jorge de (+1547)

Jorge de Ávila

Jorge de Ávila

Fueron sus padres Francisco de Nájera y Catalina López, vecinos de Ávila. Ingresó en el convento de san Agustín de Toledo, en el que emitió sus votos el 20 de agosto de 1526. Al igual que fray Juan de Oseguera, al iniciar la Orden en 1533 su actividad misionera en Nueva España, fue fray Jorge uno de los siete agustinos que compusieron aquel primer grupo. Llegados al puerto de Veracruz el 22 de mayo del citado año, y recibidos, días más tarde, en la Capital azteca, la Real Audiencia les encargó la evangelización de las Provincias de Chilapa y Tlapa, a donde fray Jorge de Ávila fue enviado junto con otros tres compañeros, mientras que los otros, según acabamos de ver, quedaban en la ciudad de México, autorizados por el Ayuntamiento para buscar el lugar en que deseaban fundar el convento e iniciar los trabajos. Al año siguiente, le tocaría a él regresar a la capital, para, junto con fray Jerónimo de san Esteban ejercer en ella el trabajo apostólico y misionero.

En 1539 participó, como teólogo consultor, en el segundo Sínodo celebrado en la diócesis de México, bajo la presidencia del arzobispo fray Juan de Zumárraga. Su firma aparece en las Actas que recogían los trabajos. En 1540 fray Jorge fue nombrado Vicario Provincial y en el Capítulo de 1543 salió elegido Definidor. En 1545 hubo de acompañar al Provincial, fray Juan de San Román, en su viaje a España, cuando los Superiores provinciales de Franciscanos, Dominicos y Agustinos vinieron a exponer al emperador Carlos V las graves dificultades por las que pasaban las tres corporaciones en su trabajo misionero y diversos asuntos de capital importancia para la buena marcha del gobierno de aquellas tierras.

Hasta Alemania, donde se encontraba el Emperador, tuvieron que desplazarse, consiguiendo favorable despacho para todas las cuestiones. De vuelta ya, y cuando se disponían nuestros dos religiosos a regresar a México, recibieron una carta del General de la Orden, fray Jerónimo Seripando, fechada el 28 de mayo de 1546, en la que, tras exponerles los deseos del Emperador en el sentido de que se aumentase el número de misioneros agustinos en tierras de Nueva España, les autorizaba y animaba a escoger otros «diez o doce que quieran ir con vosotros y os exhortamos a que en este oficio que tenéis no busquéis sino el servicio de Dios».

Escogidos, pues, los doce, al frente de los cuales iba nuestro fray Jorge de Ávila, se embarcaron todos en 1547. Éste, sin embargo, no podría llegar a México, ya que, gravemente enfermo, se vio obligado a desembarcar en Puerto Rico, donde vendría a fallecer poco tiempo después, siendo enterrado en el convento de los Padres Dominicos.

Teófilo Viñas, OSA