Elena de Údine

Elena Valentini nació en Údine –bella ciudad italiana de ambiente prealpino–, en torno a 1396. Se unió en matrimonio con el aristócrata Antonio Cavalcanti hacia 1414 y fueron padres de seis hijos. Después de enviudar en 1441, determinó ser terciaria agustina. La palabra vibran te del agustino Ángel de San Severino la animó a entregarse a una vida dedicada al ejercicio de la caridad con los necesitados. Como laica agustina llevó la penitencia hasta el extremo, cambiando de forma esencial su anterior forma de vida.

A pesar de su delicadeza de espíritu, no le faltaron crisis y momentos de turbación personal que sirvieron para medir su fortaleza de ánimo y la hondura de sus convicciones. Quiso imitar a Jesucristo y toda mortificación le parecía insuficiente. Soportó pacientemente una dolorosa enfermedad en los tres últimos años de su vida. A causa de la fractura de los dos fémures en 1455, pasó sus últimos años postrada en un humilde lecho, en serena y paciente espera de la muerte, acaecida el 23 de abril de 1458. El evangelio era su delicia. Amaba de corazón a la Orden. Se distinguió por un gran espíritu de penitencia, obediencia, humildad, la devoción a la pasión del Señor, amor a la Eucaristía y por la entrega al prójimo.

Fue enterrada, inicialmente, en el rincón de la iglesia de santa Lucía donde en vida solía abandonarse a la contemplación, oculta en el pequeño “oratorio” de madera que se había hecho construir para librarse de la admiración y de la curiosidad de los fieles.

Después de diversos traslados, sus restos mortales fueron colocados en la catedral de Údine, donde, desde 1845, están expuestos a la veneración de los fieles. El beato Pío IX confirmó su culto en 1848.

Texto tomado de la página web de la Orden de San Agustín