Juan de Rieti

Jordán de Sajonia, nos ha dejado en su libro Vidas de los hermanos de la Orden de San Agustín, la fotografía de Juan de Rieti:“Había también un hermano joven, en la ciudad de Rieti –con el nombre de Juan–, sencillo, humilde y siempre de semblante alegre; era muy afable y social, y nada distinto de los demás en el comer y en el beber, y en otras cosa que pertenecen al trato común de los hermanos; pero en lo escondido era muy singular.

Manifestó mucho amor y caridad para con todos los hermanos. Jamás salió palabra de su boca, ni se vio en él obra alguna que desdijese de la caridad fraterna.

Obsequioso con todos, lo fue principalmente con los enfermos y con los huéspedes, a los cuales lavaba los pies, limpiaba los vestidos y les cedía sus mismas cosas, mostrándoles con alegría la caridad de su inmenso corazón”.

Fray Juan nació en Castel Porchiano, en Umbría (Italia) y fue hermano de la beata Lucía de Amelia, agustina secular. Murió en Rieti joven y feliz porque había hipotecado su alma para el cielo.“Los árboles y las plantas –comentaba el beato a través de una sencilla y profunda reflexión– germinan, crecen, dan fruto y mueren sin apartarse un punto de las leyes que les ha fijado el Creador. En cambio los hombres, a quienes Dios ha dado inteligencia y prometido un premio eterno, se oponen continuamente a su voluntad” (Jordán de Sajonia, Vidas de los hermanos de la Orden de San Agustín, pp. 105-106).

Ocurrió su muerte a la temprana edad de diecisiete años.Es probable que todavía no hubiera comenzado los estudios de teología que, de ordinario, duraban cinco años, ya que ningún agustino podía ser promovido al sacerdocio antes de los veinticuatro años de edad. La santidad, sin embargo, no va unida a ningún calendario y la Iglesia presenta a hombres y mujeres ejemplares de todas las edades.

Sus restos se veneran en la Iglesia de San Agustín de Rieti que tiene una bellísima fachada del siglo XIII, con una puerta monumental gótica del siglo XIV. El Papa Gregorio XVI confirmó el culto de este beato agustino en 1832.

Texto tomado de la página web de la Orden de San Agustín