María Cándida de San Agustín (+1861)

BiografíaBibliografía
María Cándida de San Agustín

María Cándida de San Agustín

Nacimiento y primeros años

Nació en Valdepeñas (Ciudad Real) el 15 de febrero de 1804, hija de Juan Félix Córdova y Telesfora Pozuelo, familia distinguida en la villa cuyo apellido dio nombre a la calle donde vivían. Desde muy niña se dieron en su vida ciertos fenómenos llamativos que se repitieron luego con frecuencia. Siempre quiso ser monja, llamando la atención lo espontáneo y decidido de su convicción. Su adolescencia transcurre feliz viviendo una intensa vida espiritual, apoyada por buenos sacerdotes, atendiendo las tareas de la casa y cuidando de su hermana pequeña tras la muerte de su madre. Estos años coincide con el trienio liberal y pasando una vez por la ciudad Rafael del Riego se dirigió al pueblo desde el balcón del ayuntamiento con una arenga bastante antirreligiosa; entre los oyentes estaba María Cándida que no le importó reprocharle en alta voz su postura por lo que fue detenida y castigada severamente, sucediendo el hecho de morir repentinamente el jefe del pelotón, y anunciando la muerte trágica del general a un familiar del mismo, también militar liberal, indicándole que él sería testigo de todo, como luego ocurrió.

Ingreso en la Orden

Tuvo que vencer la fuerte oposición de su padre hasta que con su consentimiento ingresó en la orden agustiniana tomando el hábito en el convento de Ntra. Sra. de la Consolación de Alcalá de Henares, vulgo “Magdalenas”, el 15 de mayo de 1826. Durante este año sufrió una enfermedad que la puso a las puertas de la muerte, aconsejando los facultativos la administración de la extremaunción; nuevamente suceden hechos llamativos al aplicarle una reliquia de San Diego de Alcalá y recuperar súbitamente la salud como testificaron los médicos.

Profesó al año siguiente y se incorporó a la vida conventual desempeñando cargos comunitarios menores; allí coincidió con dos hermanas de su mismo pueblo, una de ellas sor María Dolores Rodríguez de Lamo será su sombra y confidente permaneciendo siempre unida a ella. En 1850 fue elegida priora y comienza a fraguar seriamente la idea de la fundación de Valdepeñas que, como otras cosas, había anunciado tiempo atrás, dando los primeros pasos al comprar los escombros y el terreno del solar del antiguo convento desamortizado de trinitarios donde San Juan Bautista de la Concepción había iniciado en el siglo XVII el movimiento de la descalcez, menos la iglesia y sus anejos que había adquirido el pueblo para salvarla de la ruina.

Estando en Alcalá deseó tener la imagen de un Niño Jesús y un día aceptó el ofrecimiento de un sacerdote que frecuentaba el convento para que se lo comprase en Madrid; tanto la adquisición de la imagen en un comercio de prendería como la relación que desde ese momento mantendrá con él es otro capítulo importante de su vida; siempre la acompañará, y Niño Jesús del Consuelo fue para ella. También estuvo muy unida a la figura de San Felipe Neri -a quien llamará cariñosamente “el abuelo”-, con quien tendrá un trato familiar, conversaciones y apariciones que marcaron su vida y su acción.

Dones especiales

A sor María Cándida de San Agustín se le atribuyen dones especiales, pero consta por muchos testigos su poder de profecía, agilidad y bilocación -sola y en compañía de San Felipe-; fue conocida y comentada su presencia en el frente cuando la guerra de Marruecos (1859-1860). El Niño Jesús del Consuelo le dijo el día de la gran batalla (30-XII-1859); en el frente apareció una extraña mujer socorriendo en una y otra parte a los heridos; habló la prensa de aquella mujer y lo recoge Pedro Antonio de Alarcón en su “Diario”. Posteriormente se sabría que la misteriosa mujer era la monja agustina de Toledo; así se plasmó en el grupo escultórico labrado en 1931 proyectado por don Vicente Rabasa, de Játiva, y ejecutado por don Antonio Blanca León, profesor de anatomía de la Escuela de Bellas Artes de Valencia donde se representaba a M. Cándida con un soldado agonizante y rodeada de ángeles.

Fundación del convento de Valdepeñas

Por motivos de salud al terminar la prelacía alcalaína con licencia pontificia fue trasladada al convento toledano de Ntra. Sra. de la Concepción, vulgo “las Gaitanas”, en 1853, en compañía de su incondicional compañera sor Dolores de Jesús. En Toledo la nombraron priora provisional, en 1855, y con permiso del arzobispo iba preparando la fundación de Valdepeñas, preocupándose de la construcción material, levantada a distancia y con limosnas, y especialmente de reunir un grupo de monjas que quisieran ser los pilares del nuevo convento y colegio, y formándose con el perfil de oración, sacrificio y acción que quería en sus monjas, sufriendo los inconvenientes y problemas que generaba una comunidad dentro de otra.

Difíciles fueron también los años en la capital manchega pues tuvo que enfrentarse a infinidad de obstáculos que el gobierno y las autoridades territoriales iban poniendo en su camino; luego vendrán los pleitos de jurisdicciones entre las Órdenes Militares y el Arzobispo de Toledo que demorarán el proyecto; sin embargo, la fe y el tesón de esta manchega permaneció indomable, aunque no lo pudo ver. Había predicho que moriría en Semana Santa, y en la cuaresma de 1861 enfermó de llagas, falleciendo en la mañana del sábado santo, 30 de marzo. Su compañera sor Dolores de Jesús recogió el proyecto de la fundación teniendo que hacer frente a un enojoso proceso con los herederos de la Madre Cándida y a la revolución de 1868 en que se incautó del edificio para cárcel del partido. Por fin, el 23 de marzo de 1876, llegaban las agustinas a Valdepeñas, y desde el 24 de octubre de 1876 los restos de sor María Cándida de San Agustín descansan definitivamente en el colegio-convento que soñó.

Javier Campos, OSA

Biografías

CEREZAL, M., OSA

Agustinos devotos de la Pasión
El Escorial 1929, pp. 298-308

ESTEBAN, E., OSA

La Sierva de Dios Sor M. C. de S. A. Breves apuntes sobre su vida y virtudes, dones sobrenaturales y fama de santidad y de milagros
Madrid 1918

FERNÁNDEZ, B., OSA

«Vida admirable de la Madre Cándida de San Agustín. Introducción», en La Ciudad de Dios 107 (1916) 201-213;

ROJO MARTÍNEZ, F.

«María Cándida de San Agustín»
La seducción de Dios. Perfiles de hagiografía agustiniana
Roma 2001, pp. 255-257.

VASCO, E.

Valdepeñeros ilustres,
Valdepeñas 1890, pp. 90-94

ID.

Los apuntes históricos. (Historia de la fundación del convento de agustinas de Valdepeñas)
Valdepeñas 1912, pp.303-326;

Estudios

CEREZAL, M., OSA

«El Niño Jesús del Consuelo y la Sierva de Dios Sor María Cándida de San Agustín, en Vergel Agustiniano 4 (1931) 494-501; 5 (1932) 20-28.

FERNÁNDEZ, B., OSA

«La “mujer piadosa” de la guerra de África», en La Ciudad de Dios 107 (1916) 189-199; 275-293 (Aclaración a un pasaje de Alarcón)

ID.

«Profecías y visiones proféticas de la Madre Cándida», en La Ciudad de Dios 109 (1917) 201-213 388-417;

ID.

La Madre Cándida de San Agustín y la Guerra Europea (Visiones y profecías)
Imp. Helénica, Madrid 1918, 71 pp.