María Teresa Fasce (+1947)

BiografíaBibliografía
María Teresa Fasce

María Teresa Fasce

Nacimiento, infancia y juventud

La Madre María Teresa Fasce nació en Torriglia (Génova), el 27 de diciembre de 1881. Fue bautizada con el nombre de María Juana. Sus padres, de arraigada religiosidad y profundos valores espirituales, fueron Eugenio y Teresa Valente. Murió la madre cuando María tenía ocho años, debiendo asumir las funciones maternas su hermana mayor.

Desde temprana edad, adquirió el hábito de la oración y participó asiduamente en la Santa Misa y la comunión. De carácter fuerte y vivaz, aceptó dócilmente la corrección. Perteneció de joven a las Hijas de María y se ofreció con gozo a la enseñanza de la catequesis en la Parroquia de N. S. de la Consolación.

Hizo sus estudios secundarios como interna en el Colegio de la Inmaculada Concepción de Campomorone (Génova), y como externa en el Instituto “Gianellini” de la misma ciudad, lo que le permitió adquirir un discreto nivel cultural que causó admiración de familiares y extraños. Aunque tuvo varios pretendientes, sus aspiraciones fueron consagrarse al Señor.

Ingreso en la Orden

Cuando, en 1900, tuvo lugar la canonización de Santa Rita, los agustinos tomaron la iniciativa de promover la devoción de la Santa. Su vida impresionó, sin duda, a María Fasce y surgió en su corazón el deseo de consagrarse para siempre, en el mismo monasterio en que vivió la Santa de su especial devoción, pese al consejo de sus familiares de elegir un monasterio más cercano a Génova.

Las monjas de Cascia le abrieron sus puertas el 22 de junio de 1906, fiesta del Sagrado Corazón de Jesús, cuando María tenía 25 años. Hizo su profesión de votos simples el día de Navidad de 1907 y adoptó el nombre de “Hermana María Teresa”, en recuerdo de su difunta madre. Tras pasar un año con su familia (junio 1910-mayo 1911) para reflexionar sobre su compromiso definitivo, emitió sus votos perpetuos el 22 de marzo de 1912. Dos años después -1914-, será designada maestra de novicias y en 1917 Vicaria General, en un momento especialmente delicado de la comunidad agustiniana. Dio prueba de sus grandes dotes de gobierno, de tal modo que en la elección del 12 de agosto de 1920, las religiosas la eligen abadesa por unanimidad, lo que se repetirá en varias ocasiones hasta su muerte. Su prudencia, sabiduría, energía, celo y bondad, la hicieron acreedora al título de “LA MADRE”, que ejerció durante 27 años consecutivos.

Mujer fuerte

La virtud sobresaliente de Madre María Teresa fue la fortaleza, que demostró en situaciones muy diversas: frente a las situaciones difíciles en el convento y los problemas de la construcción del Santuario y en los sufrimientos físicos y morales que sobrellevó con serena y silenciosa ecuanimidad. Un momento especialmente difícil en que se puso a prueba su valor y firmeza fue cuando, en plena guerra mundial, los soldados alemanes irrumpieron en el monasterio con propósitos nada nobles ni humanitarios. La Madre María Teresa les hizo desistir de entrar en la clausura, con palabras suaves y persuasivas, pero al mismo tiempo firmes.

Mujer humilde

“La Madre” comprendió el significado y valor de la humildad. Su humildad le inspiró el sentimiento de incapacidad para gobernar por sí misma, aceptando dócilmente las observaciones que se le hacían. Buscó consejo y orientación en personas cualificadas y aun en las más humildes cohermanas. Toda su preocupación consistió en que todos comprendieran que sus éxitos y el bien que realizaba correspondía al Señor. Exigente consigo misma, reconocía y trataba de superar sus propios defectos. “Es imposible olvidar, afirma un testigo, su dulce voz y aquella sonrisa suave que manifestaba la intensidad de su vida interior”. Toda su personalidad transparentaba serenidad, bondad y gentileza.

Mujer recta, fiel y de profunda fe

Fue la Madre Fasce estricta en la observancia de la Regla. Su conducta fue rectilínea y orientada siempre a la gloria de Dios. Ejerció en todo momento un gran dominio sobre sí misma, lo que no impidió que, alguna que otra vez, perdiera su control emocional que rápidamente recuperaba, en formidable serenidad.

Profesó particular devoción al Sagrado Corazón de Jesús, a la Virgen María, a Santa Rita, San José y San Agustín. Practicó, de manera heroica, las virtudes teologales y morales. Toda su vida fue un constante ejercicio del amor a Dios y al prójimo.

Mujer reservada, pero encantadora y de penetrante psicología

La Madre Teresa era de carácter reservado, amante de la soledad y poco habladora. Prefirió las visitas breves y las conversaciones sencillas. Amable y materna con todos, todos anhelaban su compañía. Su mirada comunicativa, su palabra fácil, persuasiva y afectuosa, provocaron un atractivo especial en cuantos la trataron.

Sabía intuir los pensamientos, deseos, necesidades y angustias de las que la rodeaban. Una testigo aseguró que “nadie había comprendido su interior como ella”. Muchas personas han dado fe de su espíritu profético, con el que predijo varios acontecimientos.

Sus obras: Renovación del Monasterio de Santa Rita de Cascia

Las dificultades internas de la Comunidad pusieron a prueba el espíritu de gobierno y vida interior de la Madre Fasce. La observancia de la vida común, la vida de oración y de fe de las monjas dejaba bastante que desear. Primero como Maestra de Novicias, luego como Vicaria, y por fin como Abadesa dio cumplida solución a los problemas, encarrilando con energía y mucha oración la vida del Monasterio hacia un altísimo grado de observancia y piedad. Pronto aumentó el número de vocaciones, consiguiéndose hasta cincuenta religiosas, casi el triple de las que había.

Nuevo Templo de Santa Rita y Boletín “De las Abejas a las Rosas”

La Madre Fasce contribuyó de manera extraordinaria a difundir la devoción a Santa Rita, no sólo en Italia sino también fuera de esta nación. Fue su preocupación constante que los peregrinos buscasen la alabanza a Dios y la recepción de los sacramentos. A este fin fundó el boletín del Santuario, “De las Abejas a las Rosas”, en 1923. Hoy tiene una tirada de 500.000 ejemplares mensuales, en italiano, español, francés y alemán.

Con el incremento progresivo de peregrinos y devotos de Santa Rita, la Madre Fasce consideró necesario construir un nuevo templo para acogerlos. En 1937 colocó la primera piedra, que bendijo el Cardenal Gasparri. En 1947, el 18 de mayo, fue solemnemente consagrado, pocos meses después de la muerte de la Madre María Teresa.

La Colmena u Orfanato de niñas

Gran número de personas se han beneficiado de la caridad de la Madre Fasce. Su principal obra, en este campo, fue la fundación del “Alvear” (Colmena) para acoger, asistir y educar a las pequeñas “abejas de Santa Rita”: niñas pobres a las que la situación económica de sus padres no les permitía recibir una educación y formación religiosa y humana.

Muerte de la Madre María Teresa

Después de muchos sufrimientos, motivados por diversas enfermedades, la Madre Fasce esperó la muerte como si fuese un día festivo. Ocurrió el 18 de enero de 1947. Los casianos afirmaban: “Ha muerto la Madre; ha muerto una santa”. Gozó, en efecto, de santidad en vida, en la muerte y aun después de su muerte hasta hoy. El P. Pío de Pietrelchina dijo con palabras proféticas: “Pronto será venerable, pronto beata y pronto santa”.

El 5 de agosto de 1968 se inició el proceso ordinario diocesano de su beatificación, y el día 12 de octubre de 1997 el Papa Juan Pablo II la declaró beata, en la Basílica de San Pedro, en Roma.

P. Rafael del Valle, OSA

Su mensaje para hoy

«Lo quiero aunque cueste, lo quiero porque cuesta, lo quiero a cualquier coste». Este lema de la M. Teresa Fasce refleja cómo su vida estuvo marcada por la tenacidad en perseguir, con perseverancia y amplitud de miras, objetivos elevados. Amó la vida contemplativa, promovió la vida de la comunidad y emprendió interesantes iniciativas movida por la devoción a santa Rita y por su sensibilidad para los más desfavorecidos. Con la paz que genera la fe en la Providencia y misericordia de Dios, aceptó la enfermedad y la muerte. Nos deja, así, el ejemplo de una vida que luchó constantemente por vencer las dificultades, para defender su vocación, para reformar su comunidad, para realizar obras sociales de extraordinario relieve. Sorprende en ella su capacidad de iniciativa, su intuición organizativa y sus cualidades de gobierno. Con el testimonio de su santidad nos habla de la raíz de toda vida religiosa, forjada en el seguimiento de Cristo y en el amor a los hermanos.

Miguel A. Orcasitas, OSA

Alocuciones de Juan Pablo II y la carta a la Orden del P. General M. A. Orcasitas en Libres bajo la gracia III, 17-23 y 170-76.

ANGELINI, A., OSA

Predestinata,
Terni 1968.
Breve de beatificación “Optavi et datus est mihi” en AAS. 91 (1999) 340-42 y en AOSA. 49 (1999) 6-8.

Congregatio de Causis Sanctorum

Nursina. Canonizationis Servae Dei Mariae Teresiae F. (1881-1947). Positio super virtutibus
Roma 1989.

Congregatio de Causis Sanctorum

Relatio et vota Congressus peculiaris super virtutibus die 17 ianuarii an. 1995 habiti
Roma 1995.

PAPALINI, M.

La beata M. T. F. La sua vita, la sua espiritualità,
Terni-Cascia 1997 (trad. esp., ing., alem. e franc. 1997).

SICCARDI, C.

Maria Teresa alla conquista di Cascia. L’ineffabile avventura dell’erede di S. Rita,
Cavallermaggiore 1993.

VINCENTI, A., OSA

M. Giovanna (Maria T.), en BSS. I App.,
Roma 1987, c. 472-73

VINCENTI, A., OSA

La Serva di Dio Madre M. T. F. (1881-1947), Badessa agostiniana, grande promotrice del culto di S. Rita
Terni 1988