Muñatones, Juan de (+1571)

Nacimiento e ingreso en la Orden

Nació en Briviesca (Burgos), a principios del siglo XVI. Al parecer, mientras se encontraba en Salamanca, estudiando probablemente Leyes, la carrera seguida por la gran mayoría de los hijos de la nobleza, como era su caso (don Juan Sánchez, su padre, era Alcalde de Casa y Corte de Carlos V), se sintió llamado a la vida religiosa. Nos dice él mismo que, movido por la palabra y la vida ejemplar de Santo Tomás de Villanueva, a la sazón prior del Convento de san Agustín de la ciudad del Tormes, se decidió a abrazar la vida monástica.

No obstante, no fue en el convento de Salamanca donde ingresó sino en el de Toledo, cuya comunidad le era familiar por haber vi¬vido en esta ciudad en la que aún debía de estar residiendo la familia, por el oficio que desempeñaba su padre. Tras un año de noviciado, emitía sus votos el día 12 de febrero de 1523. Al margen de su profesión se ponía esta anotación: «Obispo de Segorbe, maestro del príncipe D. Carlos, y asistió en el Concilio Tridentino». No sabemos dónde cursó, a continuación, los estudios eclesiásticos; pudo hacerlos en el mismo convento de Toledo o en Salamanca; nada nos dice sobre ello el P. Herrera. En todo caso, salió muy aprovechado y con un rico bagaje intelectual. Lo cierto es que en 1529 se encontraba ya en Salamanca, en cuya Universidad se graduó de Maestro, una vez obtenida la licencia para ello, otorgada por el P. General de la Orden, a petición del Provincial de Castilla, de acuerdo con las normas de la época.

Predicador real

Fue hombre de clara inteligencia y de profundos conocimientos, no sólo teológicos, sino también humanísticos; ello llevó a Carlos V a nombrarlo su Predicador antes de 1541, puesto que el 20 de octubre del mismo año el P. General le concedía un religioso como compañero para que viviese con él en palacio, donde debía morar como Predicador real. Posteriormente Felipe II le encargaría la educación e instrucción de su hijo, el Príncipe Carlos. Por su parte, las infantas doña María y doña Juana lo escogieron por su confesor. Dentro de su Provincia de Castilla desempeñó varios cargos importantes.

Obispo de Segorbe

Todo ello constituyó motivo más que suficiente para que Felipe II lo propusiese al Papa para su nombramiento de obispo; accedió a ello el Papa Paulo IV, nombrándolo obispo de la diócesis de Segorbe-Albarracín en 1556. Como obispo asistió a la tercera etapa del Concilio de Trento, en la que tuvo tres importantes intervenciones, unánimemente aplaudidas por todos. Y, como Padre del Concilio, suscribió las conclusiones. En 1565 participó del Concilio Provincial de Zaragoza, y al año siguiente celebró el Sínodo de su propia diócesis en Vivel. A su carácter generoso y emprendedor se debe la construcción, a sus propias expensas, del puente de Jérica en el camino real de Zaragoza. Además hizo objeto de su preocupación caritativa a varios hospitales y a otras instituciones benéficas.

Escritos

Fervoroso admirador de santo Tomás de Villanueva, había recopilado todos sus Sermones, con intención de publicarlos. Sin embargo, su nombramiento episcopal le impidió llevar adelante el trabajo, que pasaría a manos del catedrático de Alcalá fray Diego de Uceda, el cual publicaría el primer volumen. Fray Juan de Muñatones es autor de una Biografía en latín del santo Arzobispo de Valencia, cuya traducción hecha por el P. Herrera viene publicada en su obra Historia del Convento de Salamanca. Se conservan también algunas de sus cartas. Por otra parte, intervino en la elaboración de las Constituciones que se hicieron en Valencia para los moriscos recién convertidos.

Falleció el Sábado Santo, 15 de abril de 1571, en la ciudad del Turia. Su cadáver fue trasladado inicialmente a Segorbe y después a su pueblo natal, Briviesca, siendo depositado en su iglesia colegial.

Teófilo Viñas, OSA