Saona, Gaspar de (+1586)

Nacido en Mota del Cuervo, hizo su profesión religiosa en el convento de Salamanca en 1558. “Estudió en su mocedad -escribe fray Jaime Jordán- en la célebre Universidad de Salamanca las humanas y divinas letras con tanto cuidado que salió consumado varón en las facultades de Filosofía, Teología y Sagrada Escritura. Viendo los prelados y Padres del Convento de Salamanca los progresos, que Fr. Gaspar había hecho en los estudios, le hicieron Lector en la Religión. Cumplido el tiempo de su lectura “con aplauso y mucha utilidad de los estudiantes”, fue enviado en 1569 a reformar y fortalecer a la provincia de Aragón, junto con otros cincuenta religiosos, siendo nombrado al año siguiente prior del convento de Lérida, cargo que desempeñó “con gran celo, prudencia y discreción”, durante once años.

En la Universidad de esta ciudad “se graduó de Doctor en Sagrada Theologia” y obtuvo esta cátedra en 1573, así como también la de Sagrada Escritura, regentando una y otra “con mucho aplauso y satisfacción así de los Doctores y estudiantes de la Universidad, así como también del Obispo y Cabildo de aquella iglesia”. Fue también catedrático en la Universidad de Barcelona.

En el capítulo de 1580, celebrado en Valencia, fue elegido provincial de la provincia de Aragón, volviendo a ser reelegido por segunda y tercera vez en los capítulos de 1586 y 1592. Y, finalmente, en 1594, el P. General, Fr. Andrés Fiviziano, lo nombró Visitador general de toda España.

Varón verdaderamente sabio y religioso ejemplar, he aquí las mejores pinceladas del hermoso retrato que hace de él el autor de la Historia de la Provincia de la Corona de Aragón:

“Tanta era la virtud, y zelo con que governava el Padre Maestro Saona, que todos le deseaban: las Universidades, las Provincias, los Conventos, los Generales, los Pueblos y Ciudades para su Predicador; las Universidades para su Catedrático, y todos para Padre y Maestro, pues a todos enseñaba, a todos amaba, a todos consolaba y era con todos afabilísimo. Referir lo mucho que hizo y aumentó esta Provincia de Aragón no cabe en ponderación… Trabajó mucho en las fundaciones de la Provincia, y en particular del Principado de Cataluña… Amábanle en gran manera los Ciudadanos de Barcelona, viéndole tan Santo, tan docto, tan Religioso y tan insigne Predicador, que en sus Sermones le seguían y oían con tanta atención como si fuera un Apóstol… Por su gran bondad, virtud y letras fue de todos muy estimado: de los Religiosos, de los sabios, de los nobles, de los plebeyos… Su muerte fue muy llorada de todos, particularmente de los Religiosos del Principado de Cataluña, pues perdieron en él tan buen Padre que lo era de veras para todos”.

Teófilo Viñas, OSA