Herrera, Diego de (+1576)

BiografíaBibliografía

Nacimiento e ingreso en la Orden

Sobre fray Diego nos dice el autor de la Historia del Convento de Salamanca: «Fr. Diego de Herrera, según escribe el P. Martín Claver, Definidor del Capítulo General por la Provincia de Filipinas en su Historia M.S. de aquella Provincia, fue natural de Medina del Campo e hijo del convento de Valladolid. Pero yo no le hallo en la relación de los Libros de Profesiones de aquel convento. Hállole en las profesiones del convento de Toledo y así le contaré entre los hijos de aquella Casa». Efectivamente, según él, fray Diego de Herrera, hijo de Miguel de Alameda y Juana Martínez, vecinos de Recas (Toledo), es el mismo que profesó el 10 de marzo de 1545 en el Convento de san Agustín. Al margen de su profesión en el Libro de Profesiones el P. Tomás de Herrera anotó: «Este fray Diego de Herrera pienso que es de quien hablo en el Alfabeto».

Misionero en México y Filipinas

Figura en primer lugar en la lista de los doce miembros de la Misión que en 1561 zarpó del puerto de San Lúcar de Barrameda, rumbo a México; tras su llegada, después de aprender el idioma autóctono, fue incluido por el Capítulo Provincial, celebrado en Totolapa el 8 de mayo de 1563, entre los Predicadores y Confesores en aquel idioma. Al año siguiente, junto con los padres Andrés de Urdaneta, Martín de Rada y Pedro de Gamboa, se embarcó rumbo a Filipinas en la memorable expedición de Legazpi en 1564. Al tener que regresar el P. Urdaneta con el fin de encontrar el famoso «tornaviaje», el P. Diego de Herrera fue elegido Superior por los otros dos compañeros, dando inicio, acto seguido, la evangelización de los naturales.

Viendo que la cosecha prometía ser abundante y que se necesitaban más trabajadores, decidieron en 1569 que el P. Herrera viajase a México y de allí a España en busca de más religiosos. Pensaron que con el título de Provincial tendría más fuerza su misión, tanto en México como en España. Llegado a Nueva España, el Virrey le impidió seguir adelante; temía él que le llevase a Felipe II informaciones no muy favorables sobre los asuntos de las Islas Filipinas. De modo que hubo de regresar a las Islas el 9 de marzo de 1570, acompañado, eso sí, de los nuevos refuerzos que había conseguido entre sus cohermanos de México. Nombrado Procurador para la Misión de Filipinas en España, de esta vez no se opuso el Virrey D. Martín Enríquez, y pudo realizar el viaje en 1572, llegando a San Lúcar de Barrameda en el mes de octubre de 1574. Traía él la doble misión de exponer a Felipe II cuanto se refería a las Islas y organizar nuevos envíos de misioneros. No se sabe si fue recibido en audiencia por el Rey; en todo caso, sí le hizo llegar los informes que traía escritos. En cuanto a lo segundo, consiguió alistar cuarenta religiosos de la Provincia agustiniana de Castilla. Además gestionó el envío de religiosos de otras Órdenes, «por la mucha necesidad que había y la imposibilidad para los agustinos de atender a los muchos convertidos». Viajó también a Roma donde consiguió del P. General de la Orden el decreto para la fundación y erección canónica de la nueva Provincia de Filipinas.

Finalmente, al frente de aquel numeroso grupo de 40 agustinos, partía de España rumbo a México en junio de 1575. Las duras condiciones de la travesía hizo que llegaran casi todos enfermos y únicamente cinco de los 40 que estaban en buenas condiciones y cuatro más que ya se encontraban en Méjico pudieron seguir viaje a Filipinas junto con el P. Herrera el 6 de enero de 1576. Lo peor, sin embargo, estaba por llegar; en efecto, poco antes de arribar a Manila naufragaron y los que se salvaron de morir ahogados fueron asesinados por los naturales de la isla de Catanduanes.

Lamentado el naufragio en que pereció el P. Herrera y sus compañeros comenta el P. Grijalva: «Era fray Diego Padre de aquella Provincia y les llevaba recaudos de su Majestad para que de sus reales haberes fuesen sustentados los religiosos y para que edificasen conventos e iglesias. Llevaba también recaudos de nuestro Reverendísimo para dividir aquella Provincia desta de Nueva España, y hacer sus Capítulos y elegir Provincial con plena autoridad. Y todo se perdió este año a cien leguas de Manila, por inadvertencia y descuido del Piloto». Se dijo también que fray Diego había sido propuesto para obispo.

Escritos En el Archivo de Indias se guardan algunas Cartas dirigidas al Rey Felipe II y al Virrey de Nueva España, además de un Memorial en el que expone al Rey la necesidad de enviar más religiosos misioneros a Filipinas.

Teófilo Viñas, OSA

Escritos

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Biografías

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Para ampliar la bibliografía

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