Historia

Historia de la Orden de San AgustínHistoria de la Orden en España

I. LOS ORÍGENES

La pequeña Unión

OrígenesEl 16 de diciembre de 1243, el papa Inocencio IV promulgó la bula Incumbit nobis. En ella invitaba a numerosas comunidades eremíticas de Toscana a unirse en una sola orden religiosa bajo la Regla de S. Agustín. En marzo del 1244 los ermitaños celebraron capítulo en Roma y se llevó a cabo la unión.

Desde entonces empezaron a ser conocidos como Ermitaños de la Orden de S. Agustín. Para algunos historiadores de la Orden, en general los contemporáneos, este sería el comienzo de la Orden de San Agustín.

Otros, siguiendo la historiografía clásica, hacen remontar su fundación a San Agustín, y ven en este momento y en el de la Gran Unión de 1256 tan solo la institución jurídica de la Orden.

El monacato de S. Agustín

La tradición monástica aceptada por los eremitas en 1244 tiene sus más tempranas raíces en S. Agustín, quien al regresar a África tras su conversión abandonó sus posesiones y con sus amigos comenzó un modo de vida inspirado en el de la primitiva comunidad de los Hechos de los Apóstoles. Ordenado sacerdote y obispo no renunció a su ideal monástico, que reflejó en su Regla. Este ideal agustiniano se extendió a otras partes de África y entre los años 430 y 570 fue introducido en Europa por los monjes que huían de la persecución de los Vándalos.

La Gran Unión de 1256

El 9 de abril de 1256 el papa Alejandro IV promulgó la bula Licet Ecclesiae catholicae. Con ella confirmó la unión de los Ermitaños del Juan Bueno, los Ermitaños de S. Guillermo, los Ermitaños de Brettino, los Ermitaños del Monte Favale y otras congregaciones más pequeñas con los Ermitaños Toscanos.

Tras la Gran Unión, Lanfranco Septala de Milán, anterior superior de los Ermitaños de Juan Bueno, fue el primer prior general de la Orden, que abarcaba 180 casas religiosas en Italia, Austria Alemania, Suiza, Países Bajos, Francia, España, Portugal, Hungría Bohemia e Inglaterra. Los agustinos comenzaron a formar parte de las órdenes mendicantes junto con los dominicos, los franciscanos, y, poco después, los carmelitas.

De esta manera, la identidad espiritual de la Orden tuvo dos fundamentos. El primero en la persona de S. Agustín de quien recibió sus ideas sobre la vida religiosa, especialmente la importancia de la búsqueda interior de Dios y de la vida común. La segunda fue el movimiento mendicante por el que la Orden de S. Agustín llega a ser una fraternidad apostólica.


II. El CAMINO DE LA EDAD MEDIA

Los primeros cien años

Edad MediaCon la Gran Unión la vida fraterna agustiniana se desplazó del campo a la ciudad. Los frailes construyeron grandes iglesias en las ciudades donde predicaban a las muchedumbres y administraban los sacramentos. Se observó estrictamente la pobreza tanto personal como comunitaria. Como otras órdenes mendicantes, eligieron la recitación más breve del oficio divino “conforme a la costumbre de la iglesia de Roma” y lo adaptaron para sus propias necesidades por un Ordinarium.

El paso de la condición de ermitaño a la de fraile no se dio sin problemas. A algunos agustinos, poco dispuestos a abandonar la vida de contemplación, se les permitió permanecer en sus eremitorios. Otros problemas surgieron con la práctica de la pobreza común, que imposibilitaba en algunos casos cumplir las exigencias del apostolado. Como consecuencia, a las casas incapaces de vivir solamente de limosnas, les fue permitido tener las propiedades necesarias para su sustento.

A Lanfranco le siguió en el puesto de prior general Guido de Staggia, procedente de los Ermitaños de Toscana. A este le sucedió Clemente de Ósimo, de los Ermitaños de Brettino. Los Guillermitas de Italia volvieron pronto a su antigua regla, tal como lo hicieron los Ermitaños de Monte Favale. En cambio, otros dos grupos, los Pobres Católicos (1256) y los Frailes del Saco, (1274) se unieron más tarde a la Orden.

Bonifacio VIII confirmó la Orden en 1298. En el primer centenario había 500 comunidades en las más importantes ciudades de Europa. En 1329 la Orden llegó a tener veinticuatro provincias. En 1346 la Orden contaba con más de 6.000 miembros.

Con el fin de prepararse bien para su ministerio, los agustinos tomaron en serio los estudios y empezaron un pujante apostolado intelectual. En 1259 Lanfranco adquirió una casa en París para religiosos jóvenes que frecuentaban la universidad. Egidio Romano estuvo entre los primeros, estudiando bajo la tutela de Sto. Tomás de Aquino.

También se fundaron casas generales de estudio en Bolonia, Padua, Roma, Florencia, Oxford y Cambridge. Las comunidades de la Orden se enriquecieron con vastas bibliotecas. Con el tiempo comenzó a surgir una escuela agustiniana de teología.

Las Constituciones existentes más antiguas fueron aprobadas por el capítulo general de Ratisbona (Regensburg) en 1290. Los principales redactores fueron el Bto. Clemente de Osimo y el Bto. Agustín Tarano.

Los santos comienzan a florecer: San Nicolás de Tolentino, Santa Clara de Montefalco, los dos beatos mencionados en las líneas anteriores, etc.

Las postrimerías de la Edad Media

Los siglos siguientes vieron una serie de sucesos penosos que sacudieron a la Iglesia y a la sociedad: la Peste Negra, el Cisma de Occidente, y la Guerra de los Cien Años. El resultado fue una debilitación de la vida religiosa. Hubo intentos de hacer una reforma y volver a la práctica de la oración, vida común y pobreza. Algunas comunidades de la Orden pidieron ser puestas directamente bajo la jurisdicción del prior general con el fin de empezar una renovación efectiva.

Para salir al paso de esta degradación general surgieron congregaciones de observancia en Italia, países germánicos y España.

Los agustinos aumentaron su presencia en las más importantes universidades europeas y contribuyeron al desarrollo de la escolástica. También encontramos agustinos entre los primeros humanistas que configuraron una nueva cultura por el estudio de la antigüedad.


III. EPOCA DE REFORMAS

Lutero y el impacto de la Reforma en la Orden

Martín LuteroMartín Lutero, miembro de la comunidad observante de Sajonia, fue el padre de la Reforma protestante, que marcó profundamente la vida de los agustinos, como la de otras órdenes.

Desaparecieron completamente tanto la provincia como la congregación de Sajonia. Las provincias de Baviera, Renano-Suavia y Colonia se debilitaron mucho. La vida de la Orden en Austria, Bohemia y Moravia disminuyó sensiblemente.

En 1523 toda la comunidad de Amberes se pasó al luteranismo. En Francia murieron algunos agustinos como mártires en las guerras de los Hugonotes. La Provincia de Hungría se perdió totalmente con la conquista de los turcos. En Inglaterra todas casas agustinas, treinta y cinco, fueron confiscadas por el gobierno real y la Orden dejó de existir. La mayor parte de las casas de Irlanda fueron suprimidas.

Respuesta agustiniana

Jerónimo Seripando fue elegido prior general en 1539. Para llevar a cabo la reforma y salvar la unidad de la Orden viajó por las comunidades de Italia, Francia, España y Portugal, y mantuvo correspondencia con los hermanos supervivientes de Alemania, Países Bajos y Hungría. En 1547 convocó un capítulo general especial en Recanati, y en 1551 preparó nuevas constituciones para la Orden.

Cristóbal de Padua (1551-1569), en la línea con Seripando, aplicó las reformas de Trento y vio producirse un crecimiento general en la vida de la Orden. Su sucesor, Tadeo de Perugia (1570-1581), realizó amplias visitas a Francia, España y Portugal, y mantuvo contacto con la Orden en Alemania y Países Bajos.

La provincia de Tierra Santa desapareció con la invasión de los turcos. Fueron cerradas las casas de la isla de Rodas en 1525, y en 1570 las que quedaban en las islas griegas. No obstante, la actividad agustiniana continuó clandestinamente en Corfú, Creta y Chipre.

Por contraste, la Orden experimentó una edad de oro en España, simbolizada por la comunidad de Salamanca, de donde salieron algunas de las figuras de la Orden más grandes de todos los tiempos.

Las congregaciones de observancia

En el capítulo de Toledo en 1588, la provincia de Castilla estableció tres casas para una más estricta observancia de la vida agustiniana. Continuaron formando parte de la provincia hasta 1601, fecha en que pasaron a depender directamente del prior general. En 1621 se estableció una congregación separada de observancia, bajo la autoridad del prior general con el título de “Agustinos Recoletos”. En la misma época aparecen casas de observancia en Italia y Francia. En 1593, en el reino de Nápoles, Ambrosio Staibano llegó a ser el primer vicario de los “Agustinos Descalzos”. Pronto se extendieron a Alemania, Austria y Bohemia. En Francia los “Petits Pares” se establecieron en 1596 en la iglesia de Nuestra Sra. de la Victoria en París.


IV. LAS MISIONES AGUSTINAS

Misiones agustinasCuando los europeos salieron al encuentro de pueblos en lejanas tierras durante todo el siglo XVI, la Iglesia escuchó la nueva llamada para llevarles la luz de Cristo. Los agustinos estuvieron entre los primeros evangelizadores en América Latina, África, Asia e Islas Filipinas.

En 90 años sus actividades misioneras en América Latina se extendieron desde México hasta Chile. La Orden se dirigió primero hacia el oeste, luego al sur. Con el tiempo fue nuevamente hacia el oeste, a través del Océano Pacífico a las islas Filipinas y al Oriente.

En estas misiones los agustinos no se preocupaban solo de la predicación del evangelio, su principal misión, sino que abrieron centros de hospitalidad en sus casas para recoger viajeros y cuidaron de los enfermos pobres de la zona. Fundaron nuevos poblados, construyeron acueductos y abrieron escuelas de alfabetización, aprendizaje de comercio y las primeras nociones de la fe. Importaron árboles frutales y legumbres de Europa y enseñaron a la gente a plantar trigo y a aumentar el cultivo de cereal. Sus grandes iglesias y monasterios, para los que ellos formaron artistas y artesanos locales, están entre los más admirables ejemplos de la arquitectura colonial. Crearon también centros educativos y universidades. Fueron los primeros misioneros que dieron la Eucaristía a los indios y les inculcaron la práctica del sacramento de la Penitencia.

América latina

El 3 de marzo de 1533 los siete primeros religiosos de la provincia de Castilla salieron con dirección a México. Tras esta, siguieron algunas expediciones más. Por el año 1562 había en las cincuenta casas de México más de trescientos misioneros.

Carlos V envió a Lima a catorce religiosos procedentes de España y México. Desde Lima llegaron a Trujillo, Cuzco y otras poblaciones; y luego más lejos hasta La Paz, Potosí y Cochabamba en el alto Perú (hoy Bolivia).

En 1573 Luis Álvarez de Toledo y Gabriel de Saona llegaron a Quito desde el Perú. En pocos años levantaron numerosas fundaciones agustinas. En 1586 se creó la provincia de S. Miguel de Quito.

Desde el Ecuador los religiosos se encaminaron más hacia el norte, a Nueva Granada, en 1575. Y así se establecieron en Colombia y en Venezuela.

En 1595 los hermanos, desde Perú, se dirigen hacia Chile. La nueva provincia de Ntra. Señora de Gracia se establece en 1627.

También los agustinos estuvieron presentes en el siglo XVI en Panamá y más tarde en Cuba (1608) y Guatemala (1610).

Filipinas

El 24 de septiembre de 1559, Felipe II encargó al provincial de México, Alonso de la Veracruz, y al religioso navegante Andrés de Urdaneta, la tarea de formar una expedición a las lejanas tierras del Océano Pacífico. Sus barcos partieron en 1564 yendo a bordo Urdaneta, Martín de Rada, Andrés de Aguirre y Diego Herrera. Al año siguiente llegaron a Cebú en las islas Filipinas. Durante el regreso a México, Urdaneta dejó anotadas las rutas marinas, válidas para los trescientos años siguientes.

Los agustinos fueron la única orden religiosa en las islas durante quince años. Durante los subsiguientes trescientos años más de 2.900 misioneros llegaron desde España a Filipinas.

Japón

Tras un primer contacto pasajero, los agustinos regresaron en 1602 a Japón y con el permiso del Shogun comenzaron el trabajo misionero cerca de Bungo. Establecieron una floreciente tercera Orden y confraternidad de Ntra. Sra. de la Consolación. Numerosos hombres y mujeres de esta asociación ayudaron a los religiosos en su trabajo evangélico.

La historia de los agustinos en Japón y de los laicos asociados está profundamente marcada por el martirio, pues son numerosos los seglares y religiosos que entregaron su vida por dar testimonio de su fe.

Misiones portuguesas

Durante los años 1572-1834, los agustinos de Portugal siguieron las rutas coloniales de su nación y evangelizaron un amplio espacio del globo: Sto. Tomé, el Congo, Guinea y Angola en la costa oeste de África; Mombasa, Zanzíbar y Madagascar en el oeste de África; el golfo persa, Basora (Iraq), Ispahán ( Irán), Georgia, Borneo, Siam, Malaca, Macao y Goa. En 1572 desembarcan en la India y siguen caminos hacia Cochín, Meliapor, Bengala, Hooghly en el Ganges, Calcuta, la isla de Ceilán y a la zona que hoy es Bangladesh. Muchos religiosos fueron nombrados para ocupar sedes episcopales, tales como Goa, Cochín y Meliapor. También llegaron hasta Astrakán, Persia, Bengala e Indonesia.

Europa

Mientras tanto, en Europa, los agustinos belgas entran en los Países protestantes cercanos para atender a los católicos de aquellas regiones. La “Misión holandesa” empezó en 1607 y finalmente llegó a ser la base de la moderna Provincia Holandesa.


V. LA ERA DE LA SUPRESIÓN

Ruinas del convento de SalamancaEn la primera mitad del siglo XVIII la Orden experimentó un substancial aumento de vitalidad. Las reformas introducidas dieron sus buenos frutos. Hacia el año 1750 el número de miembros alcanzó el más alto nivel, unos 18.000.

La situación cambió drásticamente en la segunda mitad del mismo siglo, cuando las autoridades civiles empezaron a promulgar leyes que obstaculizaban o impedían la vida religiosa. Se prohibió a las ordenes recibir novicios. Los miembros extranjeros fueron expulsados. Las casas fueron cerradas y los religiosos dispersados. En muchos lugares se anuló completamente el contacto con Roma.

El emperador José II eliminó todas las casas agustinas de Austria, Bohemia y Moravia que no estuvieran especificadamente dedicadas a la educación o servicio social. En Francia se suprimieron la mayor parte de las casas de la Orden en Francia ya antes de la revolución. Todas las provincias de Francia, con una existencia de casi quinientos años, desaparecieron.

Las invasiones de Napoleón tuvieron semejantes resultados en toda Europa. En Alemania quedaron solo dos casas. Los conventos del norte de Italia quedaron reducidos a ruinas y algunas de sus provincias fueron desapareciendo.

El reparto de Polonia en 1796 originó que dieciséis fundaciones de la provincia quedaran bajo tres gobiernos distintos: Rusia, Prusia y Austria. Sus leyes supresoras afectaron a la casi totalidad de los conventos.

Todas las casas de Bélgica fueron suprimidas por los franceses.

En Irlanda las vocaciones continúan llegando a la Orden, pero para conseguir su formación tienen que enviarlas fuera, a otras casas agustinas del continente.

En España se pierden 138 conventos y 1.200 religiosos quedan dispersados. Después de los estragos causados en Europa, el rey de España obtuvo la bula Inter graviores de Pío VII en 1804, que supuso la independencia real de los agustinos de España y sus colonias.

En Portugal se rompen las relaciones con la Santa Sede en 1833. Un año después se decretó la supresión general de la vida religiosa en Portugal y sus posesiones.

A la unificación de Italia a mediados del s XIX siguió una ola de supresiones.

América Latina vivió una época de revolución e independencia de España con los efectos consiguientes para la vida religiosa. Se perdieron la mayoría de los conventos en Colombia, Chile, Argentina, Perú y México.


VI. VUELTA Y RENOVACIÓN

Todos estos sucesos catastróficos ocasionaron una profunda desmoralización y un declive general de la Orden. Los ideales de fundación quedaron seriamente disminuidos y la unidad profundamente afectada. En 1822 se celebró el primer capítulo general después de treinta años, con solo nueve provincias con representación.

Las cosas mejoraron cuando un religioso maltés, Pablo Micallef, llegó a ser prior general en 1859. Este se preocupó de visitar los países con mayores dificultades, incluidos los de América Latina. Había ya señales alentadoras de vida en otras partes del mundo.

Nuevas expansiones

Convento de los agustinos en FiladelfiaVeinte años después de la revolución americana, Juan Rosseter y Mateo Carr fueron enviados, en el año 1796, desde Irlanda a Filadelfia para iniciar la vida agustiniana. Los comienzos en el país fueron difíciles; con todo, en cinco años, comenzaron a tener éxito. En 1838 llegó a Sidney el primer agustino irlandés Santiago Alipio Goold. Pronto se le unen otros religiosos irlandeses. Los agustinos fueron los únicos sacerdotes en la zona tropical de North Queensland desde 1884 hasta 1948.

Aparecieron también señales de nueva vida en otros países que habían sufrido la supresión religiosa.

En 1875, con la restauración de la monarquía española, se estableció de nuevo el contacto de España con Roma. En el mismo año se abrió un colegio y noviciado en Calella (Barcelona), comenzando así de nuevo la provincia de Castilla. El ofrecimiento del Monasterio de El Escorial en 1885, fue la causa del surgimiento de la Provincia Matritense diez años más tarde.

En Irlanda se difundió notablemente la vida religiosa. Algunos religiosos irlandeses se encaminaron a Malta para impartir clases en la escuela de la Valletta.

En 1839, cuando las autoridades civiles adoptan la nueva política de tolerancia, los agustinos de Alemania empezaron la recuperación. Pío Keller está considerado como el refundador de la provincia Alemana. Finalmente, en 1889, los agustinos alemanes pidieron constituirse en provincia con cuatro casas.

En 1860 Micallef confirmó la unión de las casas misión de Utrecht y Amsterdam y el convento belga de Gante en un comisariado.

Después de la histórica restauración de la jerarquía de los católicos ingleses, el cardenal Nicolás Wiseman acogió cordialmente la vuelta de los agustinos. En 1864 encargó a los religiosos irlandeses la parroquia de Hoxton Square en la zona más pobre de Londres donde construyeron la iglesia de S. Mónica.

La fundación agustiniana de Brno en Moravia fue elevada a la categoría de abadía en 1752 por el papa Benedicto XIV a petición del emperador José II.

Durante la segunda mitad del siglo XIX las dificultades de los religiosos de América Latina comenzaron a tener alivio. En 1881 se restableció la vida comunitaria en Colombia. En 1888 S. Ezequiel Moreno y siete compañeros agustinos recoletos llegaron de España con la intención de restaurar su propia provincia. En 1863 llegaron al Ecuador ocho religiosos italianos. La provincia de Chile, con setenta religiosos en siete casas, era la única provincia sin necesidad de ayuda. En 1879 comenzó de nuevo la correspondencia entre Roma y México.

En 1880 el papa León XIII llamó a Pacífico Neno, entonces provincial de Villanova, a su nativa Italia para ser comisario general de toda la Orden. Neno reorganizó a fondo la curia general y emprendió nuevas medidas de renovación.

En 1889 se celebró en Roma el primer capítulo general después de veinticuatro años. Tras una larga ausencia los agustinos alemanes estuvieron nuevamente presentes. Fue elegido prior general Sebastián Martinelli. Fue bajo su generalato cuando los agustinos españoles se reintegraron a la Orden. Dos años más tarde convocó un capítulo general en el que tomaron parte los delegados españoles por primera vez en un siglo.

El capítulo general de 1895 fue uno de los más significativos en la historia reciente, porque mostró el grado de madurez y la profunda renovación que se había producido en la Orden durante varios años, e invitó a continuar con valentía por el camino iniciado. El capítulo restableció las provincias de Castilla y Alemania y creó otras nuevas en Holanda y Madrid. También aprobó las nuevas Constituciones de la Orden.


VII. LOS AGUSTINOS EN EL SIGLO XX

Abadía de BrnoEn el siglo XX la Orden se expande hacia nuevas áreas del globo.

Los hermanos de la provincia de Filipinas habían establecido misiones en China por el año 1879. La misión terminó en 1951 después de la victoria comunista. El resurgir de la vida agustiniana en España y la independencia de las islas Filipinas permitieron a la provincia dirigir su atención a otras partes del mundo. En 1894 fueron a Perú. En 1898 veintitrés religiosos llegaron a Colombia para restablecer la provincia. En 1899 la provincia de Filipinas tomó una nueva misión en Iquitos. Desde Iquitos fueron a Catalao en el estado de Goias, Brasil, donde abrieron más de veinte casas en veinte años. En 1903 llegaron a la Argentina.

En 1899 los religiosos de la provincia de Villanova fueron a Cuba, donde permanecieron hasta 1961, cuando fueron expulsados por el gobierno de Fidel Castro..

La Provincia Matritense empezó su trabajo misionero con el establecimiento del vicariato de Brasil en 1929. En 1930 los agustinos holandeses fundaron una misión en Bolivia en la región del sur Yungas en Culumani y Irupana.

Expansión en las provincias

Las provincias europeas experimentaron un crecimiento interno con el aumento de casas y religiosos. Así se ve en las provincias de Holanda y Bélgica. También la provincia alemana continuó su expansión después de su restablecimiento por el capítulo general de 1895. Esta expansión les llevaría incluso hasta Estados Unidos y Canadá.

Esta expansión se vio frenada por los ataques de nacionalsocialismo y del comunismo. Setenta miembros de la provincia alemana murieron o se perdieron durante la II Guerra Mundial. En 1900 la provincia de Bohemia tenía siete comunidades en Checoslovaquia. Las vocaciones aumentaron en 1930. Los agustinos fueron duramente castigados durante la ocupación nazi y en 1949 fueron suprimidas por el gobierno comunista todas las casas y los hermanos encarcelados. En 1951 se hicieron cargo de la iglesia de S. Agustín de Viena.

En 1900 dieciséis religiosos vivían en la abadía de Brno. La comunidad fue suprimida por el gobierno comunista y sus hombres conducidos a un campo de trabajos forzados.

El destino de la provincia de Polonia estuvo íntimamente unido a los sucesos de la II Guerra Mundial y a los años comunistas. Durante la ocupación nazi cuatro religiosos de Cracovia murieron en Auschwitz y quedó eliminada la actividad de los otros. En 1950 fue suprimida la provincia, quedando los religiosos privados de su vida agustiniana.

La mitad del siglo vio el comienzo de una expansión en Inglaterra y Escocia. La Orden creció rápidamente en los Estados Unidos, donde se crearon varias provincias.

La revolución de 1898 en Filipinas originó la pérdida de la mayor parte de las misiones españolas. Solamente quedaron las comunidades de Manila y Cebú. La provincia de Filipinas realizó nuevas fundaciones en España. En 1926 se forma una nueva provincia, a la que vienen asignadas la mayor parte de las casas de España así como también las de Argentina y Brasil.

La provincia de Castilla fue a Puerto Rico en 1896, formando al fin el vicariato de las Antillas que comprendía Puerto Rico y la república de S. Domingo.

La provincia de Madrid continuó desarrollando sus fines escolares en El Escorial con sus instituciones de enseñanza, Biblioteca real y revista.

El primer cuarto de siglo fue un período de revolución sangrienta en México. Bajo la administración de Plutarco Calles (1924-28) la constitución anticlerical de 1917 fue aplicada en todo su rigor. Cuando se restableció la paz, la provincia de Michoacán reanudó la formación de candidatos en S. Luis Postosí. La provincia de México recobró las casas de Puebla, Atlixco, Ocuilán, Malinalpo, Metztitlán, Chalma y Ocuituco.

Misiones recientes

En 1933 los agustinos de la provincia de Malta se encargaron del cuidado de la basílica de Annaba en Argelia. En 1951 fundaron otra casa en la Goulette, Túnez. En 1940 dos religiosos irlandeses y otro inglés comenzaron la misión en Nigeria. En 1977 Nigeria se convirtió en viceprovincia. El capítulo general de 2001 la erigió como provincia. En 1952 religiosos belgas llegaron al noroeste del Congo belga. En 1993 las provincias de Bélgica y Alemania formaron una federación para dar paso a una presencia agustiniana zaireña independiente. En 1975 la provincia de Filipinas estableció una misión en Mahanje, Tanzania. En 1952, los agustinos de Villanova y Chicago abrieron una misión en Nagasaki. En 1953 los agustinos holandeses empezaron a trabajar en Irian Jaya, en la misma isla que Papua, Nueva Guinea. La Orden ha vuelto a la India en 1982, cuando la provincia de Filipinas fundó un seminario en Cochín, Kerala

Una tentativa misionera interprovincial empezó en Inchon cuando los religiosos de Australia e Inglaterra-Escocia llegaron a Corea en 1985. Más tarde la nueva provincia de Cebú de Filipinas reemplazó en la misión a los religiosos ingleses.

Con las fundaciones de Maracaibo y Caracas, a partir de 1952, por iniciativa de la provincia de Filipinas, se inició una nueva presencia en Venezuela. En 1964 religiosos de Chicago fueron al noreste de Perú. Comenzaron el trabajo en la prelatura de Chulucanas. En 1986 los agustinos establecieron el vicariato de S. Juan de Sahagún.

En 1968 siete agustinos de cuatro provincias italianas llegaron a las altitudes de Apurímac, donde en 1989 se creó el vicariato agustino de Apurímac.

En 1965 cuatro religiosos de la provincia matritense fueron a Panamá y comenzaron el trabajo en la parroquia catedralicia de la ciudad de Chitré. En 1969 abrieron un centro de misión para los indios ngöbe en Tolé. En 2001 fue erigido en vicariato.

Tres hermanos nicaragüenses de la provincia de Filipinas asumieron la parroquia de Ocotal, en Nicaragua, dando inicio a una nueva presencia regional en 1987. En 1988 la provincia abrió una casa de formación en Costa Rica y en 1994 aceptó la parroquia de Ntra. Sra. de la Divina Providencia en San Salvador.

1969 vio la creación de la misión de Cafayate de la provincia de España entre los indios Calchaquíes, que tiene una extensión de 40.000 Km cuadrados en el noroeste de la Argentina. Se les unieron las Agustinas Misioneras en 1972.

Después del Concilio Vaticano II

Los priores generales, Luciano Rubio y Agustín Trapé, participaron en el Concilio Vaticano II (1962-1965) En respuesta al decreto Perfectae caritatis del concilio y su llamada a la renovación de la vida religiosa, la Orden celebró un capítulo general extraordinario en Villanova, U.S.A., en 1968. Se promulgaron las Constituciones revisadas a la luz de las fuentes de S. Agustín y a de la tradición mendicante de la Orden con las necesarias adaptaciones a los tiempos modernos.

En 1974 se celebró en Dublín, Irlanda, el capítulo general intermedio, en el que se trató de la espiritualidad de la familia agustiniana en relación con los asuntos y aspiraciones de los hombres y mujeres contemporáneos.

En 1969 el prior general Agustín Trapé fundó el Instituto Patrístico “Augustinianum”.

El capítulo general de 1977 restableció la antigua provincia de Inglaterra.

En 1978 el prior general Teodoro Tack envió a Guillermo Faix, de la provincia Villanova, a Polonia para restablecer la provincia, y abrir así nuevamente la Orden hacia la Europa del este. La provincia fue oficialmente reconocida por la Iglesia y el gobierno polaco el 14 de julio de 1979.

El capítulo general de 1983 estableció la nueva provincia de Filipinas que se denominó del “Sto. Niño de Cebú”.

Dos meses después de la caída del muro de Berlín, el prior general, Miguel Orcasitas, fue a Praga donde se reunió con los religiosos supervivientes de la provincia de Bohemia para animarles y hacer planes para el futuro. Un mes más tarde la provincia celebró su primer capítulo después de cuarenta años, y eligió nuevo provincial. Hoy en Praga la fundación sigue adelante gracias a religiosos de la provincia de España y al P. Faix. El prior general visitó también a los religiosos de la abadía de Brno con su abad, Tomás Martinec, con vistas a determinar los pasos a dar para restaurar la vida común. En 1993 fueron aprobados los nuevos estatutos para la Abadía.

En 2006 los agustinos volvieron a Cuba, donde en la actualidad hay tres pequeñas comunidades

Texto completo en:
LOWERY, B (Ed) Los Agustinos (1244-1994). Nuestra historia en fotografías, Pubblicazioni Agostiniane, Roma 1995.

I. LA IMPLANTACIÓN DE LA ORDEN

El monacato agustiniano

Entrega de la ReglaEn su Vita Augustini, San Posidio nos dice que los monjes de origen agustiniano se extendieron “no sólo por todas las partes de África, sino también por las transmarinas”. El plural parece indicar que se trata de varios lugares, pero Posidio no indica el nombre de ninguno de ellos.

En relación con España, algunos autores han creído ver una fundación monástica agustiniana en la isla de Cabrera a partir de la referencia a la ínsula Capraria de que habla Agustín en su carta a Eudoxio (Ep 48), abad de un monasterio en dicha isla También se ha querido ver como fundación de origen agustiniano la del monasterio del llamado abad Nunctus, en Mérida (568 ca.). Pero la más famosa entre las posibles fundaciones de origen agustiniano es la del Monasterio Servitano (570 ca), llevada a cabo por el abad Donato y un grupo de casi 70 monjes que llegaron de África trayendo numerosos códices.

¿Son estas realmente fundaciones de origen agustiniano? ¿Pervivió el monacato agustiniano sin interrupción hasta la Gran Unión de la Orden del año 1256 ó desapareció? No disponemos de documentos ciertos ni para afirmar que sí ni para afirmar que no. Defendemos que es posible que algún monasterio de origen agustiniano haya pervivido ininterrumpidamente hasta después del año 1256 y haya entrado en la Orden.

El primer siglo desde la Gran Unión (1256)

Con la ayuda de algunos papas y la protección de algunos reyes y príncipes, nuestra Orden se propagó rápidamente por toda Europa.

Es seguro que inmediatamente después de la Gran Unión la Orden se organizó en provincias, como lo estaban algunas de las congregaciones que entraron en la Unión el año 1256; pero no sabemos ni cuántas ni cuáles fueron.

Inmediatamente después de la Gran Unión todos los conventos de la Península Ibérica formaban una sola Provincia, llamada la Provincia de España. Antes de 1295 se formó la Provincia de Aragón con todos los conventos de este reino y los del principado de Cataluña. El resto de España juntamente con Portugal siguió llamándose Provincia de España.

En el Reino de Castilla. los conventos más antiguos fueron: el de S. Andrés, llamado después de S. Agustín, de Burgos, cuyos orígenes remontan algunos al año 1050 y que ciertamente existió antes del año 1267; el de S. Ginés de la Jara, en Cartagena, fundado antes de 1260, según algunos en el año 860; el de de Córdoba y el de S. Acacio de Sevilla, fundados en el año 1236 y 1248, respectivamente, por el Rey Fernando III el Santo; el de S. Esteban, llamado después de S. Agustín, de Toledo, fundado en 1260 por el Rey Alfonso X el Sabio; y el de Badajoz, fundado en 1298.

En el Reino de Aragón, según nuestros historiadores antiguos, existían, antes de la Gran Unión, varios conventos, que formaban ya Provincia en 1216. Estos conventos eran doce, siete situados en el Principado de Cataluña, a saber, dos en Barcelona, más los de Gerona, Tarragona, Lérida, Valdaneo y Val de Arno y cinco en Valencia, a saber, el del Santo Sepulcro, en la ciudad de Valencia, Sta. María de la Isla Formentera, Ntra. Señora de Aguas Vivas, Castellón de la Plana y Castelfabit. Su primer Provincial fue fray Fabrián, de la Congregación del Beato fray Juan Bueno y el segundo fray Francisco Salelles (c.1240-1310) en cuyo tiempo se fundaron los conventos de S. Agustín de Alcira y S. Agustín de Alcoy. Aunque no disponemos de documentos seguros para comprobar todo esto, es absolutamente cierto que inmediatamente después de la Unión existían casi todos estos conventos en el Reino de Aragón.


II. CRECIMIENTO Y OBSERVANCIA

Las provincias

España AgustinianaAl inicio de este periodo la Orden seguía contando con las 24 provincias del periodo anterior. En la Península Ibérica seguían existiendo la Catalano-aragonesa y la de España-Portugal. De esta última, hacia el 1480, surgen otras dos: la provincia de Portugal y la provincia de Castilla. En 1512 Gil de Viterbo instituyó la Provincia de Baleares- Cerdeña.

Todas las provincias de la Península Ibérica crecieron mucho en este periodo. La provincia de España-Portugal contaba al comienzo de este periodo con unos doce conventos, que el año 1518 habían pasado a ser 36, entre las dos nuevas provincias. La provincia de Portugal fundó tres nuevos conventos: Santarem, Salvatierra (Pontevedra) y La Laguna (Tenerife).

La observancia religiosa se mantuvo a bastante buen nivel. Su principal defecto fue el de las disensiones capitulares y el despego o alejamiento del gobierno central de la Orden, debido, tal vez, a que ningún Prior General las visitó hasta bien entrado el siglo XVI. Aún así, no se excedieron mucho y, cuando llegó el momento, se mostraron muy adictas al General. Otra nota característica fue la de la tendencia al eremitismo. Algunos religiosos, en particular de la provincia de Castilla, obtuvieron licencias de la Sede Apostólica para vivir en soledad bajo la obediencia del Provincial.

Las congregaciones de observancia

Contra la inobservancia religiosa, característica general de este periodo, reaccionaron, no sólo los superiores generales, sino también grupos de religiosos amantes de la observancia religiosa, que se agruparon entre sí para vivirla. Los superiores generales apoyaron a estos grupos y, una vez que obtenían una cierta estabilidad, los sustraían a la obediencia del prior provincial, nombrándoles, en cambio, un vicegerente suyo, llamado vicario, que los gobernaba en su nombre y con su potestad. Estos grupos, así constituidos, se llamaron congregaciones de observancia. En la Orden llegaron a existir once congregaciones de este tipo: nueve en Italia, una en Alemania y otra en España.

El movimiento de la observancia en España comenzó favorecido por el antipapa Benedicto XIII (Luna), el año 1412 en el convento de Fraga. En 1427 surgió también un intento de observancia en el convento de Nuestra Señora de la Regla, en Chipiona ( Cádiz), pero también quedó aislado. En cambio, el movimiento de la observancia tuvo éxito en los conventos de Castilla. El promotor fue Juan de Alarcón, que fundó su primer convento en Villanubla (Valladolid) en 1432. A este primer convento se agregaron otros en vida del mismo Alarcón. La congregación siguió incorporando conventos de la provincia, sin ninguna estridencia entre ambas partes. En el año 1504 determinaron celebrar un capítulo conjunto y en él acordaron fundirse en una sola entidad, la “Provincia de la Observancia de España”. Para su gobierno, a causa de su extensión, dividieron la provincia en cinco circunscripciones, que llamaron impropiamente provincias y más tarde, visitas. Surgieron algunas disensiones entre ellos, pero el año 1511 lograron una “Concordia”, con la cual comenzó el gran periodo de esplendor de la llamada Provincia de Castilla.


III. REFORMAS Y MISIONES

Las provincias

Al estallar el protestantismo (1517) existían en la Península Ibérica las siguientes provincias: Catalano-aragonesa, Cerdeña, España -resultado de la unión de la provincia del mismo nombre con la congregación de observancia- y la de Portugal. La provincia de España se dividió en dos, llamadas de Castilla y Andalucía, el año 1526. Se reunieron otra vez en una sola provincia año 1541, y, por fin, se volvieron a dividir en dos el año 1582 y siguieron divididas hasta el año 1835, en que fueron suprimidos por el gobierno casi todos los conventos España.

La observancia estaba en decadencia en las dos primeras provincias y en la de Portugal. En cambio estaba en auge la provincia de España, gracias a la influencia de la congregación de la observancia y a la iniciativa tomada por la reina Isabel la Católica de reformar el clero secular y regular.

Nacimiento de los Agustinos Recoletos

El capítulo de la provincia de Castilla celebrado en Toledo el año 1588 determinó señalar tres conventos de frailes y otros tantos de monjas en los cuales se observase una forma más austera de vida, mandando que no se pudieran separar nunca de la provincia. Pero esto último no se cumplió bien, sino que se fueron independizando cada vez más. El año 1601, en virtud de un breve del papa Clemente VIII, fueron sustraídos a la obediencia del provincial y sometidos a la jurisdicción inmediata del Prior General. En el año 1602 constituyeron provincia independiente y el 1621 se constituyeron en congregación, dividida en provincias, y gobernada por un vicario dependiente del Prior General de la Orden.

Misiones y extensión de la Orden por mundo

IndiasLos misioneros españoles y portugueses de este periodo realizaron una hazaña, tal vez inigualada hasta el presente en el seno de la Iglesia: evangelizar todo el mundo descubierto por los españoles y portugueses en dicha época. No sólo penetraron profundamente el territorio que hoy ocupa América, sino que llegaron también a las islas Filipinas, China y a Japón. Los misioneros portugueses evangelizaron Brasil, muchas regiones de África, algo del Golfo Pérsico, de la india, y algunas islas del mar Indico.

La primera idea de enviar misioneros a América, surgió en los capítulos provinciales de la provincia de Castilla celebrados en los años 1527 y 1531. Su destino era México, llamado entonces Nueva España. Su principal promotor fue Fr. Juan Gallego. La primera expedición, designada por el provincial Francisco de Nieva y sus consejeros, salió de Sevilla el 3 de marzo de 1533 y llegó a Veracruz el 22 de mayo. Estaba compuesta por siete religiosos En 1535 partió la segunda expedición, compuesta por seis religiosos de la provincia de Castilla, designados por santo Tomás de Villanueva, provincial, y otros seis de la provincia de Andalucía. En 1536 llegarían a México otros doce. La provincia siguió enviando más misioneros en los años siguientes, de tal manera que en el año 1562 eran ya cerca de 300 y habían fundado unos 50 conventos.

En México establecieron un centro de preparación para las misiones que se convirtió pronto en un colegio, el colegio de san Pablo, en el que se impartían diversas enseñanzas a españoles e indios, y que llegó a tener una magnífica biblioteca formada por fray Alonso de la Veracruz. Allí nuestros misioneros tenían que aprender primero las lenguas del territorio donde iban a misionar. Incorporados a las misiones, los misioneros muchas veces tenían que convencer a los indios para que se agrupasen en pueblos o ciudades. Por eso los mismos misioneros tomaron la iniciativa de construir ciudades, introdujeron pronto la imprenta, transcribieron sus lenguas con el alfabeto latino, y enseñaron a leer y escribir a muchos indígenas. En las misiones españolas se fundaron pronto varias universidades al estilo europeo, muchos años antes de que se introdujera la primera en Estados Unidos. Enseñaron, además, a los indios varias artes manuales.

En 1562 eran ya tantos en México, que algunos comenzaron a pedir que se formase con ellos una provincia independiente. Decretó que fuera así el Prior General Cristóbal de Padua en el año 1565, a lo cual se opuso Felipe II. Sin embargo para el régimen interno los misioneros de México fueron considerados como provincia independiente desde el año 1568. El año 1602 la provincia fue dividida en dos, provincia de México y provincia de Michoacán.

Tras la conquista de Perú por Francisco Pizarro, las autoridades civiles pidieron a nuestros religiosos misioneros para estos nuevos territorios. Los dos primeros, Juan de Estacio y Juan de la Magdalena, llegaron a Lima el 12 de septiembre de 1551. Sucesivamente, lo mismo que pasó con México, fueron llegando otras expediciones de agustinos. Siguieron el mismo sistema misional que en México. También fue similar su rápida difusión. Hacia el año 1570 su misión alcanza una extensión de 3000 km, desde el norte de Perú hasta la actual Bolivia. Celebraron su primer capítulo provincial el año 1551.

Desde el Perú los agustinos se extendieron primero al norte. El 22 de julio de 1572 llegaron a Quito los dos primeros agustinos, considerados como los fundadores de la provincia de Ecuador. El año 1586 los conventos existentes en el Ecuador fueron declarados provincia independiente de la de Perú.

Desde el Ecuador los misioneros se extendieron a Colombia, llamada entonces Nueva Granada y a parte de Venezuela. En el año 1596 se les dio permiso para que pudieran formar provincia independiente, lo cual, sin embargo, no se lleva efectos hasta el año 1601.

A ruegos insistentes de Felipe II, un grupo de agustinos se establecieron en Santiago de Chile en el año 1595. Pronto fundaron once conventos y además fundaron otros en Argentina. En 1599 se les dio permiso para que pudieran constituirse en provincia independiente, pero de hecho, por diversas circunstancias, no se instituyó definitivamente hasta el año 1627.

Después de varios intentos fracasados, los agustinos consiguieron comenzar pacíficamente, ellos solos, la evangelización de Filipinas el año 1565. Después ellos mismos, dándose cuenta de la intensa labor que había que hacer, llamaron en su ayuda a otros institutos religiosos, como los jesuitas y dominicos. Nuestras misiones en Filipinas siguieron el mismo ritmo que las América, pero tal vez con más dificultades. Hay que tener en cuenta que el archipiélago consta de 11.000 islas, donde se hablan siete lenguas distintas y con veinte dialectos.

El año 1573, el General les concedió poderes de provincia autónoma a la que llamó “Provincia Sinarum”, provincia de las Chinas o de los Chinos. En el año 1594 había en las islas 35 conventos La provincia de Filipinas llevó una vida más o menos normal hasta los comienzos del siglo XVIII, en que comenzaron a carecer de vocaciones nativas y no recibía religiosos de otras partes. Para resolver el problema fundaron el actual convento de Valladolid en 1742.

Los misioneros agustinos que pasaron de México a Filipinas llevaban la idea de penetrar en China. Intentaron hacerlo los años 1544-45, 1566-70, 1572, 1573, pero todos estos intentos fracasaron. Finalmente el 12 de junio de 1575 partieron de Manila para China Martín de Rada y Jerónimo Marín. El virrey de Fuchow los recibió con todos los honores, pero nos les permitió establecerse allí para predicar el evangelio, así que tuvieron que regresar. Fracasó otro intento realizado en el año 1576 y otro en años posteriores. Por fin establecieron un convento en Macao, colonia portuguesa en China, en los años 1566 – 87. Felipe II les obligó entregarlo a nuestros misioneros portugueses, lo que hicieron el año 1589.

Francisco Manrique y Mateo de Mendoza, éste nativo de Filipinas, salieron de Manila con intención de dirigirse al convento de Macao el año 1584, pero una tempestad los arrastró a la isla de Hirado (Japón). El príncipe los recibió muy bien. Estuvieron allí dos meses. Intentaron volver pero tuvieron que desistir porque el año 1587 comenzó la persecución contra los cristianos. En 1602 una nueva expedición edificó en Bungo la iglesia del Espíritu Santo, la primera de nuestro orden en Japón. En los años 1604 y 1605 llegaron a Japón otros varios agustinos. Pronto hubo algunos mártires, pero la misión siguió adelante, hasta el decreto de expulsión de 1614. Los que se quedaron fueron martirizados el año 1617. A partir de 1622, generalizada la persecución, ya no se enviaron más misioneros; sin embargo todavía algunos tuvieron la valentía de ir Japón para ayudar a los cristianos. Muchos de ellos fueron martirizados.


IV. TIEMPOS DE BORRASCA

Convento de MadrigalTras la Paz de Westfalia ( 1648) las Órdenes religiosas intentaron curar las heridas sufridas en el periodo bélico y reajustaron los límites de algunas provincias, dividiendo algunas y creando otras.

En el Nuevo Mundo y Asia, los agustinos a españoles y portugueses siguieron fundando nuevos conventos en las regiones donde estaban establecidos.

La autoridad civil, caracterizada por el absolutismo, se creyó con derecho a intervenir en muchos asuntos de la Iglesia, entre ellos la regulación de la vida religiosa, y así impuso en algunas partes la supresión de conventos. Felipe V promulgó en 1714 un decreto mandando suprimir todos los conventos que tuvieran menos de ocho religiosos.

Hasta la Revolución Francesa (1789) no se dieron en la Orden cambios generales de importancia.

Entre supresiones y restauraciones

El siglo XIX fue un siglo muy difícil para los institutos religiosos. Muchos estuvieron a punto de desaparecer y tuvieron casi que nacer de nuevo. Ningún cataclismo histórico, a través de los siglos, tuvo efectos tan fatales para nuestra Orden como los derivados de la Revolución Francesa. La historia de los religiosos en esta época se puede reducir a esta sencilla fórmula: cuando estallaba la revolución, los religiosos eran suprimidos. Cuando triunfaba la reacción, eran restaurados. Sólo en el último cuarto de siglo las circunstancias mejorarían. La Iglesia resurgió pujante y con ella los institutos religiosos.

A causa de las dificultades creadas por la Revolución francesa, el Papa, visto que el Prior General no podía regir toda la Orden, nombró un Vicario General para España e Indias, con potestad similar a la del General. Ocurrió esto en el año 1798 y recayó el nombramiento en el P. Jorge Rey. Esto equivalía a dividir la Orden en dos: por una parte España e Indias y, por otra, el resto de la Orden. Esta situación se consolidó con la publicación de la famosa bula Inter graviores, del 15 de mayo de 1804, dada por el Papa Pío VII, presionado por el rey Carlos IV. Defendía el rey que no era justo que los religiosos españoles y de las Indias, todavía sujetas a España, siendo mucho más numerosos que los demás religiosos de la Orden, fueran gobernados por generales extranjeros. El Papa Pío VII, condescendiendo, estableció en dicha bula la llamada alternativa. Esta consistía en que a todo Prior General no español debía seguirlo siempre un General español y viceversa, y que, cuando el General no fuese español, los religiosos españoles y de Indias debían ser regidos por un Vicario General español con potestad similar a la del General. Esta situación duraría este año 1895.

Con la invasión napoleónica fueron suprimidos todos los conventos. Esta situación se prolongó hasta la derrota de Napoleón en 1814. Restaurada la monarquía borbónica en la persona de Fernando VII, se permitió de nuevo abrir los conventos. Esta nueva situación duró, con algunas dificultades, hasta el año 1835. En este año, por influencia de Mendizábal, Ministro de Hacienda, el Gobierno decretó la incautación y venta de los bienes de los conventos y en 1837, la supresión de todos los conventos, exceptuados aquellos que preparaban misioneros para las colonias. De los doscientos cinco conventos agustinos, solo quedó el de Valladolid de la provincia de Filipinas. Es la llamada desamortización.

En 1843 el general Narváez dio un golpe de estado, hizo declarar mayor de edad a Isabel II y estableció un gobierno moderado, que en el año 1851 establece un concordato con la Santa Sede en el cual se reconoció la existencia de las órdenes religiosas. Contra esta moderación triunfó el año 1854 el golpe de estado de Espartero, que volvió a la persecución. Contra esta situación triunfó, a su vez, el golpe de estado de O’Donell y Narváez de 1856, que volvieron a la moderación. Pero en el año 1868 triunfó la revolución del general Prim, y volvió la persecución, con incendios de iglesias y conventos, que hubieron de ser abandonados. De 1871 a 1873 reinó la nueva monarquía de Amadeo I, que fue de moderación; pero en 1873 se establece la primera república, que fue persecutoria, con quemas de conventos. Cánovas del Castillo inició un movimiento favorable a la restauración de los Borbones, que hizo triunfar definitivamente el general Martínez Campos, sublevado en Sagunto en 1875. Fue proclamado rey Alfonso XII y se promulgó una nueva constitución, moderada, que introdujo en España un periodo de relativa paz y estabilidad. Esto permitió a los religiosos volver a reorganizarse.

Con el concordato de 1851 se suprimió la bula Inter graviores y con ella la alternativa. Los agustinos españoles siguieron siendo gobernados por medio de un Comisario General Apostólico, con amplias facultades. En consecuencia, proseguía la división de la Orden. Los Comisarios Apostólicos tenían la misión de regir los destinos de los agustinos españoles, que en realidad al principio se reducían a los del convento de Valladolid y los de dos casas más que habían fundado los Agustinos filipinos. Pero, pasada la tormenta, con el restablecimiento de la monarquía borbónica, el Comisario Apostólico, P. Tintorer tomó la iniciativa de restaurar la Orden en España.


V. LA RESTAURACIÓN DE LA ORDEN EN ESPAÑA

Filipinos ValladolidTras la desamortización de Mendizábal solo quedó en España el Real Colegio de los Agustinos Filipinos de Valladolid, de la provincia de Filipinas. Desde él, la Orden fue renaciendo en toda España.

Restauración de la Provincia de Castilla

En 1866 los agustinos de Valladolid se hicieron con el Monasterio de Nuestra Señora de la Vid (Burgos), entonces abandonado. En 1881 fundaron un nuevo convento en Barcelona. En este mismo año el P. Tintorer comenzó la restauración de la Orden en España. Al principio el proyecto era el de restaurar las provincias desaparecidas (Castilla, Catalano-aragonesa y Andalucía); pero después el proyecto se convirtió en restauración de la provincia de Castilla. Para ello en 1881 compró un convento en Calella, en lo que sería el primer paso de esa restauración. Para asegurar su pervivencia se le dio una comunidad en Puerto Rico, colonia aún española. En el año 1894 la Provincia de Castilla fundó el seminario de Calahorra. Poco tiempo después comenzó la construcción del colegio de Guernica y el año 1901 el de León. En la segunda mitad de siglo XX fundó varias casa en el Levante. De ella depende el Vicariato de las Antillas y uno de los existentes en Brasil.

Fundación de la Provincia Agustiniana Matritense del Sagrado Corazón de Jesús

Por su parte, los agustinos filipinos de Valladolid se hicieron cargo en el año 1885 del Real Monasterio de San Lorenzo del Escorial y del Colegio de Alfonso XII por mediación del nuncio Mariano Rampolla del Tíndaro, conocedor del P. Tomás Cámara, OSA, por entonces obispo auxiliar de Toledo. Para estas fechas, la promoción de los estudios iniciados en Valladolid en 1865 había dado ya sus frutos. Su mejor prueba era la Revista Agustiniana -después La Ciudad de Dios- fundada del año 1881. El año 1890 la provincia de Filipinas recuperó la iglesia y residencia que los agustinos habían tenido en Palma de Mallorca. El año 1892 los agustinos filipinos instalados en el Monasterio del Escorial crearon dentro de este mismo edificio la tercera comunidad, la del Centro de Estudios Superiores María Cristina para dedicarse a las enseñanzas universitarias.

La generación de eruditos e intelectuales creada en Valladolid bajo el influjo del P. Cámara fue trasladada casi íntegramente al Monasterio del Escorial. Como la Provincia de Filipinas era una provincia dedicada desde su fundación a las misiones, se produjo un poco de tensión entre los miembros de la provincia que seguían con su actividad misionera y los eruditos e intelectuales que se dedicaban a los estudios y a la enseñanza. Estos aspiraron pronto a erigirse en provincia aparte. Después de algunas tensiones e incidentes, los mismos superiores de la Provincia de Filipinas se decidieron a pedir al Capítulo General celebrado en Roma el año 1895 que se hiciese una nueva provincia para que se encargase de las cargas contraídas por la provincia con la fundación del Real Monasterio de San Lorenzo del Escorial. El capítulo pasó el encargo de la erección de la nueva provincia al nuevo Prior General. Este nombró una comisión que estudiase el asunto y las condiciones en que debía fundarse la nueva provincia. La comisión hizo un proyecto, el prior General lo aprobó y en 1895 decretó la erección de la nueva provincia, que se llamó Provincia Agustiniana Matritense del Sagrado Corazón de Jesús.

La Orden en las posesiones españolas y portuguesas de ultramar. Provincia de Filipinas

Con la institución de la alternativa de la bula Inter graviores, los religiosos agustinos de las posesiones españolas de Ultramar pasaron a depender directamente del Vicario General o Comisario General Apostólico establecido en España y no del General como tal, fuese cual fuese su nacionalidad. Por otro lado con la invasión de las tropas napoleónicas los conventos de la Península Ibérica fueron suprimidos, con lo que los religiosos agustinos de Ultramar quedaron desatendidos desde España y Roma. Además los pueblos indígenas de las colonias españolas aprovecharon las circunstancias para hacerse independientes de España. Las nuevas ideas habían penetrado también allí y todo ello contribuyó al deterioro de la vida religiosa en dichos países. También en ellos hubo supresión de conventos y restauraciones. Sólo se liberaron de estas calamidades las islas Filipinas, pero éstas sufrieron las consecuencias de la conquista por los americanos 1898.

Los agustinos de la Provincia de Filipinas establecieron, por tercera vez, una misión en China, en Hunam septentrional, misión que fue confirmada por el papa León XIII del 1879. Esta misión duró hasta que Mao se hizo dueño del poder en China y expulsó todos los religiosos extranjeros. Al tener que salir de allí, Pío XII pidió que fuesen a Iberoamérica y así se hizo. Cuando las islas Filipinas pasaron al dominio de Estados Unidos, algunos de los religiosos abandonaron las islas y se establecieron en Sao Pablo (Brasil, 1899) y desde allí pasaron a Argentina. El prior General pidió a la provincia de Filipinas que ayudase a las provincias de Perú y de Colombia, que estaban a punto de desaparecer. Gracias a esta ayuda ambas provincias han recuperado recientemente el régimen ordinario. En el año 1983 la Provincia del Cebú, asentada en las Islas Filipinas, se desgajó de la Provincia de Filipinas.

En la actualidad, de la Provincia de Filipinas dependen las siguientes circunscripciones: Vicariato de Oriente ( Filipinas, India y China); Vicariatos de Iquitos ( Perú), Vicariato de Venezuela, Delegación de Tanzania y Delegación de Centroamérica.

Nacimiento de la Provincia del Santísimo Nombre de Jesús de España

En España la Provincia de Filipinas siguió fundando casas. Cuando el P. Eustasio Esteban, de la provincia de Filipinas y muy amante de las misiones, fue nombrado Prior General, pensó que la provincia iba perdiendo su espíritu misional con tantas fundaciones en España, Brasil y Argentina. Así creyó que para que la provincia no se apartase de la actividad misional, lo mejor era dividirla en dos, dando a la nueva provincia las principales casas no misionales. Tenía que presidir el capítulo provincial que se celebraba en Valladolid el año 1926. Como suponía que si proponía la cuestión al capítulo le iban a hacer resistencia, se fue a la Congregación de religiosos, expuso sus ideas y la congregación le dio un decreto en que se prescribía la división. Con ello nació la provincia de Santísimo Nombre de Jesús de España.

Tras su fundación, el año 1930, adquirieron el colegio del Buen Consejo en Madrid. Posteriormente fundaron el colegio san Agustín en Madrid, junto al estadio Santiago Bernabéu. Fundaron otras muchas casas en España. Ampliaron también las viceprovincias de Brasil y Argentina, recibidas de Filipinas. Se encargó también de la prelatura de Cafayate en 1969. En la actualidad tiene también casas en Portugal y está ayudando a la restauración de la Orden en la República Checa.

Luciano Rubio, OSA

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