Historia de la Provincia Agustiniana Matritense

OrigenDesarrolloSacrificioExpansiónPresente y futuro

real colegioEl origen de la Provincia Agustiniana Matritense está vinculado a la suerte de la Iglesia en los finales del siglo XIX. La Orden de San Agustín, tras la desamortización de bienes eclesiásticos en la mitad de siglo, sufrió los mismos efectos que las restantes órdenes religiosas. De los conventos agustinianos sólo se mantuvo en pie el Real Colegio de Agustinos Filipinos de Valladolid, destinado a enviar misioneros a las Islas Filipinas (de ahí el adjetivo de “filipinos”, con que es conocida esta Provincia española). En este momento surge la figura de un hombre singular: el P. Tomás Cámara y Castro, posteriormente Obispo de Salamanca. En torno a él emergió una generación de religiosos agustinos marcados por una eximia inquietud y un notable entusiasmo por la trayectoria secular de la Orden Agustiniana en el campo del estudio y cultivo de la cultura.

Abandonado también había quedado el Monasterio de San Lorenzo el Real de El Escorial, cuya custodia había sido encomendada por el Rey Felipe II, desde su misma fundación, a la venerable Orden de San Jerónimo. En pleno período de la Restauración, reinando Alfonso XII, se buscó una Orden religiosa que pudiera asumir las obligaciones que conlleva tan ilustre Monasterio. Gracias a la intercesión del P. Cámara, entonces Obispo de Salamanca, se encomienda la custodia a la Orden de San Agustín, y más en concreto a la Provincia religiosa de Agustinos Filipinos.

Los PP. Agustinos Filipinos llegan a El Escorial en 1885 y emprenden una labor meritoria de ennoblecer los abandonados muros monásticos, a través de tres comunidades: Monasterio, Colegio y Universidad. La vida común, el culto en la Real Basílica, la formación filosófico-teológica de nuevas generaciones de agustinos, la administración de los fondos de la Biblioteca Real, la dirección del Real Colegio “Alfonso XII”, y del Real Colegio Universitario “María Cristina”, conocido como la “Universidad del Escorial”, fueron las acciones propias en la primera década de esta presencia; acciones que perduran hasta hoy día con renovadas perspectivas de servicio eclesial y social.

Diez años más tarde, debido a la exclusiva dedicación de carácter cultural de la nueva generación de frailes que asumió tan responsablemente las obligaciones escurialenses, la Orden de San Agustín, en el Capítulo General de 1895, siendo Prior General fr. Sebastián Martinelli, acepta fundar una nueva Provincia religiosa, que llevaría el nombre de Matritense, por tener sus casas principales en la Capital del Reino, y del sagrado Corazón de Jesús, por estar en alza esta devoción en la piedad del pueblo cristiano.

Desde el origen la misión principal de los Agustinos de El Escorial, como serán conocidos los religiosos de la nueva Provincia, será cumplir con las misiones escurialenses, el cultivo del estudio y la dedicación a la enseñanza de niños y jóvenes; unido a esto la acción pastoral directa de las diversas comunidades les hacía servir al pueblo cristiano en iglesias de culto público y, posteriormente, diversas parroquias. Como mejor herencia de los hermanos filipinos la Provincia siempre se sintió llamada a la acción misionera; deseo que se vio cumplido en 1929 cuando los primeros religiosos llegaron a Brasil.

San LorenzoLa Provincia comenzó a caminar en 1895 con las tres casas principales de El Escorial y con el Colegio de Palma de Mallorca, que dejó en sus manos generosamente la Provincia Madre de Filipinas, que así garantizaba su principal dedicación a la obra misionera. Al paso de los años se fueron sucediendo fundaciones, de las cuales unas tuvieron que cerrarse por falta de proyecto de futuro o por falta de personal, y otras perduran hasta nuestros días.

Colegio de Guernica (Vizcaya) (1896-1939), Escuelas e iglesia de Portugalete, (Vizcaya), posteriormente parroquia (1902-1999), Colegio en Ronda (Málaga) (1903-1919), Colegio San Pablo de Madrid (1911-1966), Colegio en Trujillo (Cáceres) (1919-1940), Noviciado y Seminario en Monasterio de Uclés (Cuenca) (1920-1926), Colegio “San Agustín” de Málaga (1920-1972) y Colegio de Jarandilla (Cáceres) (1935-1939).

En 1929 llegan a Brasil los primeros religiosos, sucediéndose las siguientes fundaciones: Parroquia de Marechal en Rio de Janeiro (1931), parroquia de Ntra. Sra. de la Consolación en Engenho Novo, también en Río de Janeiro (1933), Colegio Santo Agostinho de Belo Horizonte (1935).

Esta expansión iba garantizada por un cimiento fuerte de vida en común, de profunda formación intelectual y religiosa. La primera generación de agustinos había señalado un camino y un estilo, que iban dando sus frutos en número y calidad de vocaciones.

En el campo del estudio y la investigación la Provincia dirigió desde los comienzos la Revista “La Ciudad de Dios”, considerada como el órgano científico y periódico de los Agustinos del Escorial. Las obras institucionales iban permitiendo que muchos religiosos se especializaran en diversos campos del saber, intensificando las publicaciones de estudios eruditos, entre las que sobresalen las relacionadas con los fondos de la Real Biblioteca escurialense; alcanzando también algunos de estos religiosos cátedras en las Universidades del Estado y sillones en varias Reales Academias.

Sacrificio

Hay una página difícil en este relato de vida, que no podemos pasar por alto si no queremos ser infieles a la historia. Se trata de los años convulsos de la guerra civil española (1936-1939). La Provincia en sus diferentes comunidades sufrió una auténtica hecatombe. Sesenta y ocho hermanos fueron fusilados en Paracuellos del Jarama (Madrid). Otros muchos, hasta un total de 108, perdieron su vida en diferentes circunstancias.

Ancianos, hombres adultos en plenitud de facultades físicas e intelectuales, jóvenes seminaristas y novicios… Hombres religiosos que, por el sólo hecho de serlo, fueron ejecutados sin más sentencia que la de ser creyentes. Ninguno renegó. Ninguno blasfemó, según nos consta. Y aún más: murieron perdonando a sus verdugos. Su testimonio de fortaleza y de fe perdura en nuestra memoria colectiva como gesto de bien y como semilla de la realidad actual.

La guerra dejó diezmadas las comunidades de la Provincia. Volver a poner en marcha la vida común y la tarea apostólica tras el gran sacrificio de la guerra no era tarea fácil: la distribución del escaso personal por las casas, el profesorado, la atención a las vocaciones y formación de nuevos candidatos, las tareas en El Escorial, el estudio, las publicaciones… Fue, y así se vivió, una época de recreación, de refundación. Sin duda la sangre de los mártires es semilla de nueva vida. Una generación de jóvenes intrépidos cogieron la antorcha de la esperanza y comenzaron a caminar.

Tras la guerra se fundó el Colegio de Molina de Aragón -Guadalajara- (1947-1953) y se abrió el Colegio-Seminario San Agustín de Salamanca (1959) como Seminario Menor de la Provincia, y con un claro cometido en la promoción de las vocaciones agustinianas, función que sigue realizando hasta el presente con renovado entusiasmo.

En la segunda mitad del siglo XX el Concilio Vaticano II trajo consigo una apertura y espíritu de renovación, que tuvo su proyección en la misión evangelizadora de la Provincia Matritense. La obra de adaptación de los propios religiosos y de los centros institucionales de la Provincia fue arriesgada y trajo como consecuencia una puesta al día, en razón de los signos de los tiempos. A esto obedece un movimiento de espectacular expansión, hacia tres vertientes destacadas en el trabajo apostólico: pastoral educativa, pastoral parroquial y pastoral misionera.

En 1966 se abre el Colegio de Avilés (Asturias), que se cerrará en 1976 por falta de perspectiva de futuro. En 1967 se funda el Colegio Valdeluz (Madrid), en la actualidad con cerca de 2000 alumnos, que sustituía al pequeño Colegio San Pablo, del centro de la ciudad. En 1968 comienza a funcionar en Málaga el Colegio Los Olivos, que sustituía al antiguo de San Agustín. Un nuevo Colegio con unos 1700 alumnos en la actualidad.expansión

La expansión conduce a la Provincia a los EE.UU. de América, donde se va a servir en dos parroquias, una en Zapata y otra en Laredo. Fundadas en 1967, hubo que abandonar esta presencia pastoral en 1989.

La labor universitaria, presente desde los comienzos por la “Universidad del Escorial”, se amplía con la fundación de dos Colegios Mayores en Madrid: el C.M. Mendel (1968) y el C.M. Elías Ahúja (1969), con capacidad para 200 y 160 Colegiales, respectivamente.

En 1966 la Provincia entra en la República de Panamá, fundándose diversas parroquias en Chitré y en Panamá capital, y una residencia para estudiantes. En 1970 se fundó la misión viva en Tolé (Chiriquí), con un trabajo muy comprometido con las comunidades indígenas. Más recientemente (1991), la fundación del Seminario San Agustín, en Panamá capital, para la formación de vocaciones locales, y la apertura del Colegio San Agustín (1997), en la ciudad de David y en 2008, la apertura de otro colegio en Penonomé, dan unas inmejorables perspectivas de futuro a la labor evangelizadora y agustiniana de la Provincia. Los religiosos en Panamá forman, dentro de la Provincia religiosa, un Vicariato Regional.

En Brasil, donde la Provincia se estructura también como Vicariato Regional, se mantienen algunas de las antiguas fundaciones en Belo Horizonte y Río de Janeiro, como el Colégio Santo Agostinho o las Parroquias de Nossa Senhora da Consolação y Nossa Senhora das Graças. Una obra de interés social, en Rio de Janeiro, es la Sopa dos Pobres, donde se da asistencia a un número, cada vez mayor, de necesitados. El Vicariato mantiene casas de formación para las vocaciones locales y una activa presencia en Prelazia de Saõ Félix do Araguaya en el Mato Grosso.

Vueltos a España, la Provincia atiende dos parroquias en Madrid: la de Ntra. Sra. de la Esperanza (1974), aneja al Colegio Valdeluz, con una Comunidad cristiana en torno a 15.000 personas y la de la Santa Ángela de la Cruz (1987), para atender a una población de clases populares.

El R.C.U. “Escorial-María Cristina” acoge las Facultades de Derecho y Administración y Dirección de Empresas y el Colegio Mayor Escorial, adjuntos estos centros a la Universidad Complutense de Madrid. La Escuela Bíblica de Madrid, con sede en el Colegio Valdeluz, el Instituto Escurialense de Investigaciones Histórico-Artísticas y Ediciones Escurialenses, con múltiples títulos de investigación y divulgación de diversos saberes, ofrecen a la Provincia plataformas de expansión para el servicio social a la cultura.

En 1988 se hizo la última fundación de la Provincia, la Residencia Tomás Cámara, en Madrid, donde reside el P. Provincial y tienen sede las oficinas de la Provincia.

presente y futuroLa historia de un colectivo, que quiere identificarse con la energía del evangelio de Jesús y el servicio a la Iglesia, no puede circunscribirse a la narración de fríos datos de nombres y fechas. Bajo todo lo relatado tan sintéticamente existe un motor de identificación y pertenencia, que es el sello exacto de lo vivido y testimoniado: el amor a la vida común en clave agustiniana, el sentido pleno de libertad e inquietud intelectual en la búsqueda de la verdad, el fuerte vínculo para el servicio de la Iglesia, la dedicación al estudio y a las artes, la opción comprometida en el servicio a los pobres: lo que se vive como tensión de hoy y de mañana. Ése es, tal vez, el más anónimo secreto de una fraternidad agustiniana para convertirse en historia. El presente se escribe como tensión de más y mejor. El futuro no será más que el fruto de la fidelidad.

fr. Jesús Miguel Benítez,OSA.

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