Álvarez Rego de Seves, Manuel

P. Manuel Álvarez Rego de Seves

P. Manuel Álvarez Rego de Seves

Nació en Sésamo, provincia de León y diócesis de Astorga, el día 15 de septiembre de 1908. Fueron sus padres José y Antoliana, sencillos labradores del pueblo. Fue bautizado en la parroquia del Salvador el 20 del mismo mes. Estudió latín y humanidades en la preceptoría de San Andrés de Vega de Espinareda.

Hizo el noviciado en el Monasterio del Apóstol Santiago, de Uclés (Cuenca), donde profesó de votos simples el 20 de septiembre de 1923, siendo prior el padre Vicente Menéndez y de votos solemnes, el 16 de septiembre de 1929.

Comenzó los estudios de filosofía en Uclés, terminándolos, a partir de febrero de 1926 en Leganés (Madrid). Estudió cuatro años de teología en el Monasterio de San Lorenzo de El Escorial, desde 1927 hasta 1931. Fue ordenado sacerdote el 19 de diciembre de 1931 en la capilla del seminario de Madrid, por el obispo de Madrid, Mons. Leopoldo Eijo Garay.

Terminada la carrera fue destinado a La Universidad de María Cristina de San Lorenzo de El Escorial, de inspector de los alumnos, preparando, al mismo tiempo los estudios de bachillerato. Conseguido éste, comenzó la carrera de Derecho, que no pudo terminar debido a los sucesos del 18 de julio de 1936. Al suprimir el Gobierno de la República la universidad en El Escorial, se trasladó ésta como residencia católica universitaria a la calle de la Princesa, 23, en Madrid. Siguió la misma suerte el padre Manuel Álvarez Rego.

En julio de 1936 se encontraba de vacaciones en su pueblo natal. Dadas las revueltas mineras de la zona decidió volver a Madrid. Entró en la capital en el último tren precedente de León, después del 18 de julio. La residencia de la Princesa sufrió diversos atropellos por parte de las milicias. El 4 de agosto fue detenido con todos los religiosos de la comunidad presentes en ese momento. Conducidos a la comisaría de Leganitos, pasaron la noche en los calabozos. Al día siguiente ingresaban en la prisión de San Antón. Un día después llegaría la numerosa comunidad de San Lorenzo de El Escorial.

Se le juzgó con los demás religiosos a finales de noviembre. Cuando le fue requerido, por los tribunales que simularon un juicio para condenarlo a muerte, no titubeó lo más mínimo para confesar que era religioso.

El día 28 su nombre fue incluido en una lista con otros 11 agustinos, al frente de los cuales estaba el provincial, P. Avelino Rodríguez. Fueron sacrificados los doce en Paracuellos del Jarama. Antes, el P. Avelino obtuvo permiso para despedirse de los demás religiosos a los que bendijo o absolvió. Todos perdonaron a sus asesinos y antes de morir gritaron ¡Viva Cristo Rey!