Blanco García (P. Blanco), Francisco

BiografíaObrasBibliografía
Francisco Blanco García (P. Blanco)

Francisco Blanco García (P. Blanco)

Nacimiento y formación. Primeros destinos

Tuvo lugar su nacimiento en la ciudad de Astorga (León) el día 3 de diciembre de 1864. Educado en la escuela de su padre, que ejercía el Magisterio, aprendió las primeras letras, en cuyo estudio demostró gran precocidad y talento, y dejaba traslucir singulares aptitudes, tanto morales como intelectuales de su vocación, por lo que ingresó, muy joven aún, en el Seminario de su ciudad natal.

Apenas contaba doce años dominaba ya los clásicos latinos y era la admiración de sus condiscípulos y maestros, que le reconocían como el primero por su clarísima inteligencia, por su memoria feliz, por su singular aplicación y amor al estudio, así como por su acendrada piedad y angelical inocencia.

Con motivo de recibir una visita de los PP. Tirso López y Rufino Redondo, sintiéndose inclinado a la vida religiosa, se vino con ellos a Valladolid, donde vistió el hábito por devoción y edificó desde el primer momento a todos los religiosos por su sensatez y cordura, por su piedad y recogimiento, que infundió en todos las más halagüeñas esperanzas. Y por sus talentos, por su aplicación, por su actividad, que no le permitían estar un momento desocupado, comenzó el estudio de la Filosofía antes de su ingreso en el noviciado, con agrado de todos y vivas satisfacciones.

Cuando tuvo la edad reglamentaria tomó el hábito, y al año profesó de votos simples, el día 8 de diciembre de 1880, y terminó el segundo de Filosofía con las más altas calificaciones.

Continuó la carrera en La Vid, el año siguiente de 1881, y en 1885 fue destinado a El Escorial, donde recibió las órdenes sagradas; el subdiaconado, en 11 de julio de 1886, por el Ilmo. P. Cámara; el diaconado, el día 17 de diciembre de 1887, y en 28 de agosto del siguiente año, la dignidad sacerdotal, dando fin a su carrera eclesiástica, tan aprovechada y fecunda que todas las disciplinas le atraían y subyugaban—tal era la variedad de sus aptitudes y la flexibilidad de su inteligencia. No conoció nunca la ociosidad, ni sabía lo que era la disipación, ni le distraían los pasatiempos, ni le entretenían otras ocupaciones ajenas a la práctica de la virtud y opuestas al estudio constante, de ahí que en pocos años leyera mucho y asimilara mucho más, de tal manera que en breve tiempo pudo archivar en su prodigiosa memoria el contenido, rico y selecto, de las bibliotecas de nuestros conventos, que dio, como rico fruto en sazón, siendo joven aún de diecisiete años, sus primeros artículos histórico-literarios a la imprenta, acerca de Sor Juana Inés de la Cruz y la Reforma de Santa Teresa, premiado éste en Salamanca, y constituía ya, afirma el P. Muiños, más bien que una legítima esperanza, una precoz realidad, que había de culminar, pocos años más tarde, en la obra que inmortalizó su nombre: La Literatura española en el siglo XIX.

Concluida su carrera eclesiástica, comenzó la de Filosofía y Letras, habiendo obtenido en muy pocos años la Licenciatura por la Universidad Central de Madrid.

Destinos y oficios

En 23 de julio de 1888 recibió el oficio de traslado del Monasterio, donde estaba ya de Ayudante de la Real Biblioteca, al Colegio de Alfonso XII, para sustituir al P. Honorato del Val en la enseñanza de la Retórica y Poética, pero, al incorporarse a dicho centro, se le confió la cátedra de Historia de España y Universal. Su actuación, como profesor, primero en Alfonso XII, y en la Universidad de María Cristina después, donde explicó las clases de Literatura, fue lucidísima y sumamente provechosa para sus discípulos, que le admiraron y aplaudieron como maestro por la precisión y claridad de las ideas, por la propiedad y corrección del lenguaje, así como por la grandeza intelectual y nobleza moral de sus fecundas explicaciones.

Por su mucha prudencia y por las extraordinarias dotes de consejo, que fluían de su privilegiada inteligencia, fue elegido, en el Capítulo celebrado en El Escorial en 1899, Definidor de la Provincia Matritense, a la que estaba afiliado desde 1895.

Fue director de La Ciudad de Dios los años 1894 a 1900, y por sus méritos excepcionales, como escritor, como crítico y literato, recibió del P. General de la Orden, en 25 de julio de 1903 el título de Maestro en Sagrada Teología.

Enfermedad y muerte

Minada su salud, tanto por su naturaleza, de suyo enfermiza y débil, cuanto por los continuos trabajos en las clases y Dirección de la revista, por la labor infatigable en los estudios crítico-literarios y otras ocupaciones imprescindibles, que apenas le permitían disfrutar de unos momentos de reposo, tuvo que suspender, con pena de su alma, toda labor intelectual, porque la enfermedad, terrible y penosa, que había de llevarle al sepulcro, comenzaba a manifestarse con caracteres alarmantes. Después de recorrer varios lugares de España sin notar mejoría, se acudió, por prescripción facultativa, como último remedio, a enviarle a la histórica y poética ciudad de Jauja, en el Perú, donde estuvo dos años, siempre con fundadas esperanzas y lleno de optimismo de volver en breve tiempo curado a España, con nuevas fuerzas, para reanudar sus tareas literarias. La enfermedad seguía su curso con varias alternativas; y cuando mejor se creía, complicada al fin con una grave pulmonía, su naturaleza, muy quebrantada y escasa de fuerzas, no pudo sufrir tan duro golpe, a consecuencia del cual murió, entregando su alma a Dios el día 30 de noviembre de 1903.

Crítico literario

Dejó gratísima memoria de sus facultades intelectuales, de su privilegiada inteligencia, de su labor inmensa y valiosísima como crítico y escritor, de quien afirmó Menéndez y Pelayo que el P. Blanco «era el primero de los críticos españoles», hermanando en esta vida los méritos de su talento excepcional con las virtudes de su excesiva modestia y de su profunda humildad.

Su obra inmortal, la Historia de la Literatura española en el siglo XIX, le reveló como crítico de elevadísimos vuelos y hombre de cultura sólida. Periodistas y escritores se asombraron al leer aquel monumento de erudición y quemaron incienso en loor de su autor, admirados de que un religioso, a los veintiséis años, se presentara armado de tan buenas armas al mundo literario. Y siendo tan joven, casi adolescente, enseñó a los viejos lecciones de profunda verdad, y dotó a los desaprensivos de un arsenal de datos, llamado a ser explotado, sin que los saqueadores hayan sido justos con el insigne crítico, omitiendo en muchos casos su nombre al transcribir los juicios que él emitió en su historia.

Su aparición fue objeto de vivas y enconadas controversias, sugeridas generalmente por las pasiones desatentadas de los preteridos o anatematizados por el ilustre agustino, que le produjeron ciertamente disgustos y sinsabores de los envidiosos, que no recibieron aplausos incondicionales del gran escritor agustino, pero la opinión sensata le respetó, le admiró y le temió.

Estas notas están tomadas de la revista El Colegial, n. 6, del 20 de diciembre de 1903, donde hay artículos interesantes, que hablan del P. Blanco.

Una prueba elocuente de lo atinado de sus apreciaciones críticas la tenemos en las encomiásticas frases que eximios escritores le dedicaron con motivo de la publicación de su obra cumbre, así D. Juan Valera, en las columnas del Heraldo de Madrid, se expresaba de este modo: «En el autor, aunque muy joven aún (contaba sólo veintiséis años) se descubren prendas y condiciones que le hacen apto para tan difícil empresa. Su lenguaje es correcto, natural y castizo; su estilo fácil, animado y sobrio, y su juicio, imparcial y sereno. Nótase además que el Padre ha estudiado con amor su asunto y le conoce y penetra, para lo cual le vale, al par de su despejado entendimiento y de su exquisito buen gusto, su mucho saber de las antiguas literaturas clásicas y de las de todas las naciones de la Europa moderna; saber de que no hace alarde, pero que deja entrever y adivinar cuando viene a propósito, sin el menor asomo de impertinencia o pedantería.»

La señora Pardo Bazán viene a subrayar estos elogios en su Nuevo Teatro Crítico, al afirmar: «Lo que urge es encarecer como se merece, el estilo fácil, grato, ya elevado, ya sencillo, a veces elocuente y en general adecuado y propio que distingue al P. Blanco. Es un estilo que se caracteriza, antes que por la personalidad, por el equilibrio y la conveniencia. Rara vez un autor se ha formado su estilo peculiar e inconfundible a los años del Padre, y sin mucho golpear de yunque.»

Don Francisco F. Villegas (Zeda), en La Época, 31 de agosto de 1891, afirmaba que es el libro del P. Blanco una de las obras más interesantes y mejor escritas de cuantas recientemente se han publicado en España. Si como intensidad de pensamiento y exactitud de juicio sólo merece elogios la obra del catedrático de El Escorial, no menores alabanzas corresponden a su estilo y lenguaje. No hay allí palabra que huelgue, ni incorrección que afee la nítida limpieza de la prosa, y la claridad y sencillez, no exentas de elegancia, que en todo el libro campean.

Aun el mismo D. Juan Valera, en la Revista Crítica de Historia y Literatura española, portuguesa e hispano-americana, junio-julio de 1896, insiste en expresar su deseo de que el libro del P. Blanco alcance la circulación y el aplauso que merece, según su manera de ver, así por sus juicios desapasionados y discretos, como por la diligencia del autor en allegar materiales y por su patriótico afecto a nuestro idioma y a nuestra cultura castiza.

Otros muchos testimonios pudiéramos citar, en prueba de la aceptación que tuvo la obra del P. Blanco, que por no alargar demasiado el presente artículo omitimos.

Una de sus cualidades más sobresalientes de las muchas que adornaban su persona era el don de la síntesis, con que resumía y condensaba acertadamente amplios juicios, prueba evidente de la certera y clarísima comprensión que tenía del asunto, mérito indiscutible de la capacidad de su inteligencia y dan suprema de su poderoso ingenio.

Prescindiendo de los méritos que tiene como crítico literario y como escritor, su biografía moral, como afirma Valera, puede sintetizarse en esta frase: Vivió como bueno y murió como un santo.

Andrés Llordén, OSA

Obras en Prosa

  1. El clérigo Juan Lorenzo de Segura y su Poema de Alejandro: La IlustCat 5. Firmado: Un Religioso agustino.
1882-83 2. Sor Juana Inés de la Cruz. Estudio biográfico-crítico de esta celebrada poetisa mexicana: RevAgu 4 (1982) 505-16; 5 (1883) 14954.
1883-84 3. La Reforma particular de la Orden carmelitana llevada a cabo por Santa Teresa de Jesús, considerada como parte de la Reforma general comprendida por la Iglesia en el Concilio de Trento y en oposición, por su fin, medios y resultados con la falsa Reforma anunciada por Lutero: RevAgu 6 (1883) 253-62, 459-69; 7 (1884) 113-17, 424-41, 541-47; 8 (1884) 14-18
1885-86 4. Vindicación y semblanza de Bonifacio VIII: RevAgu 10 (1885) 1927, 107-17, 193- 205, 305-11; 12 (1886) 109-16, 295-300, 400-08, 495-503.
1886 5. Relación de la salida de El Escorial para Filipinas, de la misión de 25 de agosto de 1886: RevAgu 12, pp. 265-66.
1887 6. San Agustín y su época: RevAgu 13, pp. 413-34.
1888 7. Zorrilla: LaCdeD 15, pp. 397-410

8. Triunfo del romanticismo. El Duque de Rivas: Ib, pp. 452-59, 529-40

1889 9. La poesía filosófica y social. Tassara y Ruiz de Aguilera: LaCdeD 19, pp. 318-26, 361-67.
1890 10. [Las letras en la Segunda Enseñanza]. Discurso que en la solemne apertura del Curso académico de 1890-1891, en el Real Colegio de El Escorial, pronunció el Profesor del mismo, R.P.Fr. Francisco Blanco García, agustiniano. 44 p. 23 cm.

11. El romanticismo y la poesía lírica: Espronceda, Donoso Cortés, Corradi, Pacheco, Escosura, E. Gil, Los hermanos Bermúdez de Castro: LaCdeD 21, pp. 35-49, 225-37, 276-86.

12. Lo que puede y deber ser el centenario de fray Luis de León: LaCdeD 21, 35-49, 225-37,276-86.

13. Una novela y un drama: La muceta roja, por José R. Carracido, y La bofetada, original de D. Pedro Novo y Colson: LaCdeD 21 (1890) 615-22.

14. Reflexiones sobre lo sublime: LaCdeD 22 (1890) 561-70; 23 (1890) 192-203, 256-65.

1891 15. La novela histórica en España: LaCdeD 24. pp. 81-91, 241-52, 500-516.

16. La Literatura Española en el siglo XIX: LaCdeD 25, pp. 81-89. Es el prólogo de su obra La Literatura Española…

17. Traductores e imitadores de Heine: Ib, pp. 516-32.

18. La poesía filosófica de Campoamor: Ib, pp. 585-604

19. Prosa ligera: Ib 26, pp. 178-93.

1891-94 20. La Literatura Española en el siglo XIX, por el P. Francisco Blanco García, agustino, profesor en el Real Colegio de El Escorial. Primera parte. Con las licencias necesarias. Madrid. Sáenz de Jubera Hermanos, Editores. 1891. XV-443 p. +1 de erratas. 22,5 cm. (para los 3 ts.).

21. La Literatura Española en el siglo XIX… Parte Segunda… Madrid… 1891. 636 p. +1 h. con las erratas

22. La Literatura Española en el siglo XIX… Parte Tercera… Madrid… 1894. 404 p.

Varios capítulos de estos tres tomos se publicaron en La Ciudad de Dios.

1892 23. La novela contemporánea: Valera: LaCdeD 27 (1892) 575-604

24. Idea general de la Literatura española del siglo XIX: Ib, 27, pp. 203-10

25. Los poetas catalanes: Mosén Jacinto Verdaguer: Ib 28, pp. 185-200.

26. Los poetas catalanes: Guimerá: Ib, pp. 340-56.

27. El regionalismo. Introducción a un estudio de las literaturas particulares de España: Ib 29, pp. 183-92.

28. Los agustinos en América durante el siglo XVI: Ib 29, pp. 119-37. También en la revista El Centenario 1 (1892).

1892-93 29. La literatura catalana en el siglo XIX: LaCdeD 29 (1892) 321-38, 401-11, 481-93; 30 (1893) 7-16, 114-23, 264-77, 401-10, 561-71; 31 (1893) 81-88, 401-17; 32 (1893) 81-96.

30. Discurso pronunciado en la Academia de la Juventud Católica de Barcelona el día 23 de abril de 1893: Ib 31 (1893) 29-34. Antes apareció en varias publicaciones de Cataluña.

1893-94 31. La literatura regional de Galicia: LaCdeD 32 (1893) 481-94; 33 (1894) 198-211, 438-47; 34 (1894) 81-89.
1894 32. La poesía bable: LaCdeD 34, pp. 561-70

33. Información sumaria de Lope de Vega sobre las virtudes del beato Orozco: LaCdeD 34 (1894) 444-48

34. Discurso pronunciado por D. Alfonso de Cartagena en el concilio de Basilea acerca del derecho de precedencia del Rey de Castilla sobre el de Inglaterra: LaCdeD 35 (1894) 122-29, 211-17, 337-53, 523-42. Mss. escurialenses h.II.22 y Z.III.2.

1894-96 35. La literatura hispano-americana: LaCdeD 35 (1894) 267-76, 41223, 572-84; 36 (1895) 258-70; 37 (1895) 7-23, 491-501; 38 (1895) 342-49, 571-79; 39 (1896) 191-201, 411-417.

36. Lumen in coelo: LaCdeD 36, pp. 81-84. Publicado también en el n. extraordinario El Día (1895). Y en otras publicaciones

37. Peñas Arriba. Crítica de Pereda: LaCdeD 36, pp. 357-61

1896 38. Segundo proceso instruido contra Fr. Luis de León: LaCdeD 41, pp. 15-31, 102-12, 182-91, 273-83.
1897-900 39. Fr. Luis de León. Estudio biográfico y crítico: LaCdeD 42 (1897) 103-16, 266-79, 440-52, 561-72; 43 (1897) 179-97, 424-36; 44 (1897) 81-90, 401-14, 45 (1898) 89-97, 410-29; 46 (1898) 5-22, 161-71; 47 (1898) 473-86; 48 (1899) 574-86; 49 (1899) 401-15; 50 (1899) 249-65; 51 (1900) 5-17.

Se publicó en edición aparte dirigida por el P. Conrado Muiños en Madrid 1904 (v).

1898 40. Opúsculo (inédito) del P.J. Márquez sobre las correcciones públicas que hagan los predicadores a los reyes y prelados eclesiásticos: LaCdeD 46, pp. 172-87, 250-71.

41. Felipe II en la leyenda y en la historia: LaCdeD 47, 40-50.

1899 42. Fray Luis de León. Rectificaciones biográficas: Homenaje a Menéndez y Pelayo (en el año vigésimo de su profesorado). Estudios de erudición española, 1 (Madrid 1899) 153-60.
1903 43. Contestación al Rdo. Padre Alonso Getino, O.P. Fray Luis de León y los dominicos de Salamanca: LaCdeD 60, pp. 177-93.
1904 44. Fray Luis de León. Estudio biográfico del insigne poeta Agustino. Obra póstuma del M. R. P. Fr. Francisco Blanco García,…. Madrid. Sáenz de Jubera, Hermanos Editores. 1904. 4 hs. s.n. +276 p. +2 hs. de anuncios del editor. 21 cm.

45. El españolismo de santa Teresa: El Lábaro de Salamanca. Artículo fechado en El Escorial, en Julio de 1897.

46. Cartas abiertas a D. Benito Pérez Galdós: LaCdeD 64 (1904) 3139, 101-10 Publicadas anteriormente en los periódicos:

1906 47. Caridad: El BC 8, p. 259
1907 48. Dolor en el Calvario: El BC 9, p. 188-89. Reproducida en Alfonso XII (1931)
1928 49. Fray Luís de León. Obras poéticas: RelCult 2, pp. 410-23

Obra Poética

1883 1. La violeta. Poesía de Dubos. Trad. del francés: RevAgu 6, pp. 15253. ler y: «Del soto tímida amante». Firmada en: «Colegio de La Vid, 7 de Julio de 1883».

2. Al beato Alonso de Orozco: en Velada Literaria en nombre del Beato Alonso de Orozco. Celebrada la noche del 17 de noviembre de 1882 con motivo de su solemne beatificación, por el colegio de Agustinos Filipinos de Valladolid. Valladolid. 1883. Págs. 53-56. los vv: «Gran Dios, ante tu solio se humilla el firmamento, / tú riges espacios con mágico poder». Firmada: Colegio de La Vid

1885 3. A Polonia. Canto lírico-dramático. Interlocutores: El Poeta, Coro de Mancebos y Coro de Doncellas: LaCdeD 102 (1915) 31-44. Fecha: La Vid, 24 de junio de 1885.

4. Los científicos (sátira en verso): RevAgu 9 (1885) 173-78. I er y: «La acertaba por Dios el vate ibero».

5. En la muerte de mi madre: RevAgu 9 (1885) 561-63. los vv: «¡Ay de mi! no es ilusión / de mi mente acalorada». Firmada: Colegio de La Vid, 13 de mayo de 1885.

1886 6. El Progreso: LaCdeD 135 (1923) 252-59. Fecha: Escorial, 15 de Febrero de 1886
1887 7. Himno. Letra. Cantado en la distribución de premios en El Escorial, curso 1886-87.

8. El Profeta de una edad: RevAgu 13 (1887) 558-63.

9. El artista ciego: RevAgu 14 (1887) 115-17

1889 10. El Laurel de Ceriñola. Drama en un acto y en verso, original del Rdo. P. Fr. Francisco Blanco García, agustiniano. Y estrenado el 4 de Marzo de 1889 en el Real Colegio de El Escorial. Madrid. Librería Católica de Gregorio del Amo. 1889. 32 p. 18 cm.
1890 11. A la Cruz: LaCdeD 22, pp. 46-49.Se reprodujo en varios periódicos y revistas.
1894 12. A Némesis. Poesía de Lamartine (trad): LaCdeD 33, pp. 56-60. Se reprodujo en el periódico El Día, n. extraordinario de Año Nuevo, y en otros periódicos y revistas.

13. La dicha y la esperanza (dos sonetos): LaCdeD 33 (1894) 309-10.

14. A Jesús Crucificado (soneto): La Unión Católica, n. extraordinario de Semana Santa (1894). Se reprodujo en varios diarios de España, Filipinas y América.

1898 15. La cieguecita. Traducción libre de una poesía de Verdaguer: LaCdeD 46, pp. 272-73.
1901 16. Aspiraciones: El Bien Social, de Lima.

17. El puente [=la oración] (poesía póstuma): El BC 4 (1904) 391-2.

Cf. GONZÁLEZ VELASCO. M., OSA, Autores Agustinos de El Escorial. Catálogo Bibliográfico y Artístico, Ediciones Escurialenses, San Lorenzo de El Escorial 1996, pp. 154- 164.

AZAÑA, Manuel

El Jardín de los Frailes, en Obras Completas 1, Editadas por Juan Marichal. Ediciones Oasis. México 1966-1968, pp. 664-67, 679, 720

DÍAZ DÍAZ, Gonzalo

Hombres y Documents de la Filosofía Española, t. 1, CSIC, Madrid 1980, 596-98

DÍFERNAN, Bonifacio

Historia del Real Colegio de Estudios Superiores, Universidad María Cristina de El Escorial, EL Escorial 1960, 96-103.

FOLGADO Florez, Segundo

“La producción literario-cultural de los agustinos en el Real Colegio de Estudios Superiores “María Cristina” del Escorial ( 1892-1983), en María Cristina de Habsburgo y los Estudios Superiores del Escorial. Cien años de Estudios Superiores. T, II. El Real Colegio de Estudios Superiores, EDES, San Lorenzo de EL Escorial 1992, pp. 507-512.

LLORDÉN, Andrés

“Biobibliografía agustiniana escurialense”, en La comunidad agustiniana en el Monasterio de El Escorial. Obra cultural (1885-1963), Biblioteca “La Ciudad de Dios”, Impr. Monasterio de El Escorial, 1964, pp. p. 272-82.

IZQUIERDO, Leandro

«Semblanza del Padre Blanco garcía, Agustino»: NueEt, Mayo (1953) 42-50

JORDE PÉREZ, Elviro,

Catálogo bio-bibliográfico de los Religiosos Agustinos de la Provincia del Santísimo Nombre de Jesús de las Islas Filipinas, Manila 1901, 787-790

MARTÍNEZ, Gregorio

«El Padre Martín Blanco García, un astorgano en América»: Astorica 11 (1992) 87-111

MONJAS, Manuel

Mi peregrinación con el P. Blanco: en Homenaje a la dulce memoria del Padre Blanco García. Págs. 46-48.
El P. Francisco Blanco García. Últimos años del insigne crítico y relación de mi peregrinación a Jauja. Impr. de El Monasterio de El Escorial. 1930. 307 p.

MUIÑOS, Conrado

«El P. Francisco Blanco García»: LaCdeD 63 (1904) 441-49; 64 (1904), 111-17.
«Advertencia a la obra Fr. Luis de León. Estudio biográfico del insigne agustino. Obra póstuma. Madrid. Sáenz de Jubera Hermanos. 1904. 274 pp.

RODRÍGUEZ Isacio-ÁLVAREZ Jesús

Labor Científico-Literaria de los Agustinos Españoles, Vol 1. Estudio Agustiniano, Valladolid 1992, pp. 86-87.

SANTIAGO VELA,

Ensayo de una Biblioteca Ibero-americana de la Orden de San Agustín, Madrid 1920, t. 1, pp. 412-25

TORRIJOS, José María

El P. Blanco: luces y sombras de una obra interrumpida: en Los Agustinos en el Monasterio del Escorial, El Escorial 1985, pp. 140-41
Relaciones y controversias de escritores del siglo XIX con agustinos de El Escorial: LaCdeD 198 (1985) 633-68

ZARCO CUEVAS, Julián

Escritores Agustinos de El Escorial (1885-1916), Madrid 1917, pp. 189-99