Formigo Giraldez, Manuel

P. Manuel Formigo Giraldez

P. Manuel Formigo Giraldez

Nació en Pazos Hermos (Orense) el día 13 de noviembre de 1894. Fueron sus padres Juan y Asunción. Fue bautizado el día siguiente de nacer en la iglesia parroquial de San Lorenzo, de su pueblo natal. Seguramente que tuvo un influjo decisivo en su vocación el tener un tío sacerdote agustino, el P. Miguel Giráldez. Pasó dos años en el noviciado en el Monasterio de SL de El Escorial, debido a su falta de edad para profesar. Profesó de votos simples el 14 de noviembre de 1910, y de solemnes el 1 de enero de 1914.

Hizo los estudios filosóficos y dos de teología en el mismo Monasterio. Se vio precisado a interrumpir los estudios durante algún tiempo de estancia en Madrid para cumplir el servicio militar. Aprovechó esta estancia para estudiar inglés en la academia Berlitz y para estudiar piano en el conservatorio de Madrid. En 1916 fue trasladado al colegio de Guernica (Vizcaya), de inspector de alumnos hasta el 9 de septiembre de 1918, en que se le destinó al colegio de Alfonso XII de San Lorenzo de El Escorial, donde permaneció algunos años, con interrupciones de estancia en el Monasterio para continuar los estudios teológicos. Fue ordenado de sacerdote el 9 de agosto de 1925 en la basílica del Monasterio, por el obispo de Almería, el agustino P. Bernardo Martínez.

Después de su ordenación estuvo destinado en el convento de Leganés y en la casa de Valverde en Madrid. En 1929 se ofreció para ir a trabajar de misionero a Brasil. Fue corta la estancia. Parece ser que el clima no le sentaba bien y tuvo que regresar al poco tiempo de llegar. De vuelta a España estuvo destinado en Guernica y en Portugalete.

Su estancia en Portugalete (1930-35) fue de continuo apostolado en la iglesia, con los niños de las Escuelas, en los pueblos vecinos de. Santurce, Sestao y Baracaldo y otros.

En septiembre de 1935 fue trasladado a Málaga. Desde esta fecha hasta el 18 de julio se dedicó a las clases de primarias en el colegio, a dar ejercicios y confesar a religiosas, a ayudar en las parroquias y a predicar en diversos pueblos.

Asaltado el convento ya la noche del 18 al 19 de julio, los religiosos se dispersaron en donde buenamente pudieron. El P. Formigo fue a casa de unos amigos, donde sólo pudo estar un día, pasando, el 20 de julio, a una fonda en la plaza de la Merced. El mismo día 20 se presentó en el colegio del Monte para decir misa. La celebró todos los días en distintos lugares hasta el día de su muerte. Después de la misa salía con una cajita llena de formas que distribuía en casas particulares y establecimientos. Se le detuvo varias veces y se le dejó en libertad con salvoconducto, avalado por el Gobernador. El 15 de agosto celebró misa en el sanatorio Gálvez. Salió con su cajita para repartir comuniones.

Probablemente le detuvieron nada más salir. Llegó detenido hasta la fonda donde se hospedaba. Le esperaba una trinitaria para comulgar. No pudo hablar con ella. De allí partió detenido. Poco después le sacrificaron en un unos derribos de la calle de la Victoria, enfrente de la Alcazaba, a pocos metros de su convento San Agustín.