García de la Fuente, Arturo

P. Arturo García de la Fuente

P. Arturo García de la Fuente

Nació en Madrid el 19 de junio de 1902. Fueron sus padres Gregorio y Gregoria. Fue bautizado el 30 de junio del mismo año en la iglesia parroquial de Ntra. Sra. de Covadonga. Ya de niño frecuentaba la iglesia y catequesis que los agustinos tenían en la calle Valverde 25. Cursó los estudios de bachillerato en el colegio anejo a la iglesia obteniendo calificaciones sobresalientes.

Hizo el noviciado en el Monasterio de San Lorenzo de El Escorial donde profesó de votos simples el 13 de julio de 1918, siendo prior el padre Natalio Herrero, y de votos solemnes el 21 de junio de 1923. Fue ordenado sacerdote el 21 de junio de 1925.

El mismo año se le destinó al colegio de Alfonso XII, como inspector y como encargado de la dirección de la revista colegial. Volvió, dos años después, al Monasterio, su residencia hasta 1936, como ayudante de la Real Biblioteca, a la vez que era profesor de historia de la Iglesia y de liturgia. Hizo la carrera de Filosofía y Letras, obteniendo la licenciatura en la universidad de Valladolid en 1933. En esta fecha le nombraron maestro de ceremonias de la basílica. Amplió estudios en Lovaina y en París consiguiendo hablar el francés con soltura y fluidez.

Residía en el Monasterio el 18 de julio de 1936. El 5 de agosto recibía el prior la orden de que la comunidad sería trasladada, el día siguiente a Madrid. Durante la noche el padre Arturo, profesor de liturgia y maestro de ceremonias, tuvo que trabajar febrilmente para salvar y esconder los vasos sagrados. Él, juntamente con los padres José Llamas y Joaquín García, sacristán cesante, pusieron a salvo la Sagrada Forma en la noche del 5 al 6 de agosto de 1936. “La envolvieron en limpios corporales junto con un acta del suceso y la escondieron en una almohadilla, bajo el busto de una mártir del 7º estante del relicario de San Jerónimo”.

Fue detenido con toda la comunidad el 6 de agosto y encarcelado en la prisión de San Antón, de Madrid. En cárcel de San Antón fue sorprendido por el miliciano Petroff rezando el rosario. “Se lo arrebató y echándoselo al cuello le decía: “Con esto debía ahorcarte ahora mismo. ¡Chalao! Más te valiera estudiar historia o geografía”.

Se distinguió en la prisión por su “extraordinario valor y serenidad”. “Al ser nombrado [en la prisión] para partir [hacia la muerte], dio a su compañero de sala y de lecho, fray Lucas Herrero, un fuerte abrazo diciéndole: el último abrazo; ya no nos volveremos a ver hasta arriba.

El hermano de la EE CC, Saturnino González, camarero de la cárcel dice de los presos que ya estaban en filas maniatados para subir al camión que les trasportaría a la muerte: “Aflojé las cuerdas a uno que tenía las manos hinchadas. Junto a él estaba el P. Arturo García de la Fuente, que me pidió el mismo favor. Yo empecé mi obra caritativa y en esta operación vino el responsable que me dice: ¿Qué estás haciendo? Si te ve un miliciano te pega un tiro”. Fue fusilado con otros 50 agustinos el día 30 de noviembre de 1936.