García Ferrero, Joaquín

Fr. Joaquín García Ferrero

Fr. Joaquín García Ferrero

Nació en Morales de Valverde, provincia de Zamora y diócesis de Astorga, el día 21 de agosto de 1884. Sus padres se llamaban Mariano y Fermina. Fue bautizado en la iglesia parroquial de la Asunción de Nuestra Señora al día siguiente de su nacimiento con los nombres de Hipólito Joaquín.

Hizo el noviciado en el Monasterio de El Escorial, donde profesó de votos simples el 13 de octubre de 1901, y de solemnes el 14 del mismo mes de 1904. Curso los estudios eclesiásticos en el mismo Monasterio, y fue ordenado sacerdote el 25 de julio de 1907 por el Nuncio de S. S. Mons. Aristides Rinaldini.

Siendo aún diácono, el 16 de febrero de 1907, se le trasladó al Colegio Universitario de María Cristina, haciendo de inspector de los alumnos. Permaneció en este centro hasta 1916 en que, trasladado al colegio de Ronda, fue ecónomo de la casa, director espiritual y profesor hasta que se cerró el colegio en 1919, volviendo al Monasterio de San Lorenzo de El Escorial el 30 de septiembre, como pedagogo de los profesos, continuando hasta 1924, que se le nombró viceadministrador de la imprenta. Fue destinado durante un año (1927-28) en Palma de Mallorca, como profesor del colegio, al término del cual fue destinado a Trujillo como profesor. Regresó al Monasterio en 1933 como sacristán de la basílica. En 1936 se le nombró director de la casa de Jarandilla, pero no pudo tomar posesión de su cargo por los sucesos del 18 de julio.

En esta fecha residía en el Monasterio. El 5 de agosto recibe el Prior la comunicación del Gobierno por la que la comunidad será trasladada a Madrid el día siguiente. El padre Joaquín, cesado recientemente en su cargo de sacristán, tuvo que trabajar febrilmente para salvar y esconder los vasos sagrados. Él, juntamente con los padres José Llamas y Arturo García de la Fuente, pusieron a salvo la Sagrada Forma en la noche del 5 al 6 de agosto de 1936. “La envolvieron en limpios corporales junto con un acta del suceso y la escondieron en una almohadilla, bajo el busto de una mártir del 7º estante del relicario de San Jerónimo”.

El día 6 de agosto fue detenido con toda la comunidad y encarcelado en la prisión de San Antón de Madrid. En esta cárcel se conservaba tranquilo y de buen humor. “Rezaba el rosario con los jóvenes paseando y simulando con sus ademanes una animada conversación al acercarse algún miliciano”.

Después de ser juzgado por un tribunal popular de pacotilla su nombre fue incluido en una lista de otros 50 agustinos. Fue llamado el 30 de noviembre, muy de mañana. Tras ser despojado de todo y maniatado le sacrificaron en Paracuellos.