Gutiérrez Calvo, Luis

Fr. Luis Gutiérrez Calvo

Fr. Luis Gutiérrez Calvo

Nació en Melgar de Abajo (Valladolid) el día 29 de enero de 1888. Fue bautizado el 1 de febrero en la iglesia parroquial de Juan Bautista. Entró en el Monasterio de El Escorial para hacer el noviciado en 1905, con miras a ser sacerdote. Tal vez por falta de preparación suficiente decidió pasar para hermano no clérigo, por lo que estuvo hasta marzo de 1908 como postulante.

Hizo el noviciado para hermano y profesó de votos simples el 19 de marzo de 1909, y de votos solemnes en Palma de Mallorca el 3 de febrero de 1918, siendo prior el padre Norberto Vicioso Nieto.

Después de profesar de votos simples continuó en el Monasterio, y fue destinado al colegio de la calle de Madrid el 1 de octubre de 1913. En 1916 se le traslada al colegio de Palma y en 1920 al San Agustín de Málaga, donde permaneció hasta 1931.

El tiempo que estuvo en los colegios los superiores le dedicaron a la enseñanza en los grados de primarias. Además en Málaga estuvo ayudando al sacristán de la Iglesia, e hizo de mayordomo.

En 1931 se proclamó en España la República. Un mes después las masas incontroladas quemaron y profanaron iglesias y conventos en diversas ciudades de España. La noche del 11 al 12 de mayo fueron incendiados el convento, el colegio y la iglesia de San Agustín de Málaga. La comunidad tuvo que disolverse, ya que no quedaron en pie más que las paredes. Fray Luis fue destinado temporalmente a Madrid. Volvió en 1934 a Málaga para ayudar a reconstruir el colegio y la residencia.

En Málaga se encontraba cuando los acontecimientos del 18 de julio de 1936. La comunidad pasó la noche del 18 al 19 en casa, sometida a un intenso tiroteo desde la catedral. Después de celebrar misa los sacerdotes, los seis miembros de la comunidad tuvieron que abandonar el convento y refugiarse en casas de familias amigas. Fray Luís se refugió en casa del Sr. Morillo. A los dos o tres días se le une el padre Fortunato Merino. En vista del peligro en que se encuentra se les busca refugio en casa de las sobrinas del párroco de San Juan. Sólo permanecieron un día en este nuevo alojamiento. Fueron denunciados por el portero de la vivienda y tuvieron de nuevo que cambiar de refugio. Las mismas sobrinas del párroco se encargan de llevarlos al Hotel Imperio, propiedad de un tío suyo. Allí se refugian los dos. No eran los únicos religiosos. Había también un sacerdote de la diócesis de Málaga, un salesiano y un marista. Se encontraban también otras personas, entre ellas dos sobrinas del provisor de la diócesis de Málaga que había sido asesinado, y una muchacha que estaba al servicio del Obispo, D. Balbino Santos.

El 25 de agosto, al anochecer, salían las dos sobrinas del provisor de la Diócesis con la muchacha del Sr. Obispo, para realizar un recado. Fueron detenidas a la puerta del Hotel haciéndolas un registro. Se les encontró una carta de la hermana del Sr. Obispo, que estaba en Sevilla. Tras este registro quedaron detenidas las tres y las llevaron en coche al cuartel de la Trinidad. Otra patrulla de milicias entró en el Hotel y detuvieron al P. Fortunato, a fray Luis Gutiérrez, al dueño del Hotel, al sacerdote diocesano, al hermano marista y al religioso salesiano. Todos fueron llevados también al cuartel de la Trinidad. Las sobrinas del provisor estaban allí y oyeron todo lo ocurrido, aunque estaban en habitaciones distintas pero contiguas.

Fueron interrogados, ya bien entrada la noche, durante un tiempo prolongado en medio de grandes voces, insultos, blasfemias y malos tratos. Hacia las dos o tres de la madrugada de aquella noche les sacaron con mucho ruido. Todo se quedó sosegado. En torno a una hora después volvieron a entrar donde estaban las sobrinas del provisor de Málaga, y ellos mismos confesaron que les habían matado. Parece ser que les dispararon a las piernas y otras partes del cuerpo dejándoles malheridos. Los mismos asesinos volvieron tras algún tiempo a rematarlos. No sólo los mataron a tiros, hay señales de que también los acuchillaron. Se pudo recobrar la cédula de fray Luis ensangrentada y atravesada por un corte de arma blanca. Aunque corren varias versiones sobre el lugar donde fueron sacrificados, parece ser que el Callejón de la Pellejera, muy cerca de la iglesia de la Zamarrilla, es el que ofrece más probabilidades. Sepultados en el cementerio de San Rafael, sus restos reposan ahora en la catedral de Málaga.