Martínez Antuña, Melchor

P. Melchor Martínez Antuña

P. Melchor Martínez Antuña

Nació en San Juan de Arenas (Asturias) el día 7 de abril de 1889. Fue bautizado el 10 del mismo mes y año. Hizo el noviciado en el Monasterio de San Lorenzo de El Escorial donde profesó de votos simples el 4 de diciembre de 1906, y de votos solemnes el 5 de diciembre de 1909 en Ronda, ante el padre Bonifacio Hompanera, prior de la comunidad.

Comenzó los estudios de preparación para el sacerdocio en el Monasterio, interrumpidos al ser destinado, a los dos años de su profesión, al colegio de Ronda, de inspector y profesor de los alumnos, donde permaneció hasta el 4 de septiembre de 1911, fecha en volvió al Monasterio, en el que sólo permaneció un año, pues al siguiente pasó al colegio de Alfonso XII, como inspector, simultaneando este cargo con el estudio de teología en el Monasterio. Fue ordenado de sacerdote el 24 de agosto de 1915.

Destinado en 1916 a la Universidad realizó los estudios de bachillerato y después los de Filosofía y Letras en la universidades de Granada y de Madrid, especializándose en árabe. Se doctoró en esta última con una tesis sobre el historiador árabe Aben Hayan. Al terminar la carrera eclesiástica la Orden le otorgó el título de Lector.

Con el fin de ampliar estudios en árabe y cultura arábiga fue enviado a Egipto y al Líbano en septiembre de 1921, residiendo quince meses en El Cairo y en un monasterio maronita del Líbano.

De regreso a España se le destinó a la Universidad de El Escorial, como profesor de historia de España, y en junio de 1925 fue nombrado primer bibliotecario de la Real Biblioteca, por lo cual trasladó su residencia el Monasterio.

Dada su preparación y competencia en árabe y cultura islámica fue nombrado en 1927 vocal suplente del tribunal en las oposiciones a la cátedra de lengua y literatura de árabe en la Universidad Central de Madrid. En 1933 fue nombrado profesor de la Escuela de Estudios árabes de Madrid, dirigida por el sacerdote Sr. Asín Palacios.

Los sucesos del 18 de julio de 1936 le sorprendieron en el Monasterio de SL de El Escorial. Fue detenido con toda la comunidad el 6 de agosto y conducido a Madrid, encarcelado en la prisión de San Antón. En ésta fue uno de los agustinos que se distinguieron por su gran valor y serenidad.

Después de casi cuatro meses de vida carcelaria fue juzgado en la misma cárcel por un tribunal popular a finales de noviembre. El día 30 de noviembre, muy de mañana, fue nombrado en una larga lista de presos. Se les despojó de todo, hasta de lo más elemental, las manos le fueron atadas a la espalda con cuerda fina. Tras largas horas de espera, se le condujo a Paracuellos del Jarama con otros 50 agustinos, donde fueron todos asesinados, dando grades muestras de serenidad y religiosidad cristiana.