Revilla Rico, Mariano

P. Mariano Revilla Rico

P. Mariano Revilla Rico

Nació en Buenavista de Valdavia, provincia de Palencia, entonces diócesis de León, el día 12 de diciembre de 1887. Sus padres se llamaban Segundo e Isabel. Fue bautizado el 14 del mismo mes en la iglesia parroquial de los santos Justo y Pastor, y confirmado el 25 de julio de 1889, en la misma iglesia parroquial. Estudió latín y humanidades en la preceptoría de Barriosuso (Palencia).

Hizo el noviciado en el Monasterio de El Escorial donde profesó de votos simples el 14 de noviembre de 1904, y de votos solemnes el 15 del mismo mes de 1907.

Realizó cuatro años de estudios filosóficos en el mismo Monasterio, y los teológicos en Roma doctorándose en teología el 2 de agosto de 1912 por la Sapienza. Fue ordenado sacerdote el e 25 de julio de 1911.

Regresó en el mismo año al Monasterio de El Escorial, donde residió ininterrumpidamente hasta 1931. Durante este largo periodo fue profesor de varias asignaturas en distintos cursos: Sagrada Escritura, Teología Fundamental, Teología Moral, Hebreo y Arqueología de la Iglesia.

La Orden le concedió el título de lector en Filosofía el 20 de septiembre de 1920, tras un examen; y el de Regente de estudios el 18 de agosto de 1918 y Maestro en Sagrada Teología el 23 de junio de 1923, después de los ejercicios correspondientes.

Debido a algunos escritos que había publicado sobre cuestiones bíblicas, en 1924 se le llamó a formar parte de la junta directiva de especialistas en la Biblia, fundada y promocionada por los obispos españoles para el fomento de los estudios Bíblicos en España. Bajo su dirección se publicaron los dos primeros números del Boletín de la misma junta. En este año fue elegido correspondiente de la Academia de la Historia.

No sólo se distinguía por su ciencia sino que sobresalía por su prudencia por lo que se le nombró prior del Monasterio en 1927. Al final del trienio fue elegido provincial en 1930 y tras un año en el oficio fue elegido en Roma, en el capítulo allí celebrado, Asistente General de la Orden en 1931, por lo que tuvo que fijar su residencia en la curia general de Roma.

Él presidió el capítulo provincial de la provincia Matritense el 11 de julio de 1936 que se celebró en Madrid. El 18 de julio se encontraba en el Monasterio de El Escorial para asistir a la toma de posesión del nuevo prior que se realizó en ese mismo día. Los hechos de la revolución le sorprendieron, pues, en este Monasterio.

El 6 de agosto fue detenido con toda la comunidad y encarcelado en la prisión de San Antón de Madrid. De todos los que estaban presos era quien tenía mayor jerarquía, pero nunca se valió de su cargo para imponer sus criterios, aunque se le consultaba en todas las cosas de trascendencia.

Por iniciativa suya y bajo su presidencia los padres más graves presentes en la prisión de San Antón, tomaron una decisión colectiva, a manera de capítulo en el que entraban los padres más graves y de mayor peso, hecha por escrito, que redactó el padre Natalio Herrero, de no gestionar la libertad propia, y de estorbar cualquier intento que otras personas pudieran realizar en su favor, en el mismo sentido, motivados principalmente por la obligación moral de sostener y apoyar a los jóvenes que allí se encontraban, y no dejarlos desamparados. Fue uno de los religiosos que más se distinguieron por extraordinario valor y serenidad en el clima carcelario de San Antón.

Fue juzgado como todos los demás religiosos a finales del mes de noviembre por un tribunal popular en la misma cárcel, y condenado a muerte por el mismo delito de ser religioso.

Su nombre estaba incluido en una larga lista de presos llamados a primeras horas de una mañana. Le despojaron de todo y ataron las manos a la espalda. Tras largas horas de espera fue conducido a Paracuellos del Jarama con otros 50 agustinos y asesinado a media mañana del día 30 de noviembre de 1936.