Villarroel Villarroel, Balbino

P. Balbino Villarroel Villarroel

P. Balbino Villarroel Villarroel

Nació en Tejerina, provincia y diócesis de León, el 30 de marzo de 1910. Fue bautizado el día siguiente de su nacimiento en la iglesia parroquial de San Pedro Apóstol. Era el menor de cuatro hijos, dos hermanos y dos hermanas, de un matrimonio ejemplar. Fueron sus padres Benito y Basilisa quienes le educaron cristianamente desde niño.

Realizó los estudios primarios en la escuela nacional de su pueblo, ampliándolos con el estudio de humanidades en Prioro, bajo la tutela del preceptor Bonifacio Fernández Prieto. No conocemos cómo se despertó su vocación religiosa.

A los quince años cumplidos, ingresó en el noviciado que, entonces, tenía la Provincia Agustiniana en el monasterio de Uclés, terminándolo en el convento de Ntra. Sra. del Buen Consejo, de Leganés, recién inaugurado, a donde se había trasladado en marzo de 1926, por cierre de la casa anterior. Profesó de votos simples el día 20 de julio de 1926, siendo prior el P. Vicente Menéndez Arbesú, y de votos solemnes el 4 de mayo de 1931.

Cursó los estudios filosóficos durante cuatro años en este convento de Leganés. En 1930 se le traslada al Monasterio de El Escorial, donde cursa cuatro años de teología. El 13 de agosto de 1933 se cumplió una de las mayores ilusiones de su vida, al ser ordenado de sacerdote en la basílica del Monasterio de El Escorial, por Mons. Pérez Platero, obispo de Segovia. Siguió un año más en el Monasterio hasta completar sus estudios teológicos.

Su primer destino fue el colegio de la calle de la Bola, de Madrid. El 18 de julio de 1936 se encontraba en nuestra residencia de Valverde. El 20 de julio fue asaltada esta residencia. El padre Balbino fue encarcelado en la Modelo, donde ingresó a primeras horas del día 21 con otros religiosos de la misma residencia de Valverde. Con ellos estaba el P. Avelino. Este declaró, al ingresar, resueltamente, su condición de religioso, y así se lo recomendó a los demás, que siguieron su ejemplo.

En las dos primeras semanas de noviembre se vació la cárcel Modelo, debido a la proximidad del frente de batalla. Centenares de presos de la Modelo fueron asesinados en Torrejón y en Paracuellos los días 7 y 8 de noviembre, entre ellos cuatro agustinos. Pocos días después, el día 14, salieron para la prisión de San Antón el P. Avelino acompañado de los religiosos agustinos PP. Sabino Rodrigo, Balbino Villarroel, Senén García.

Su estancia en San Antón apenas fue de catorce días. No se conservan testimonios de su vida personal en la cárcel. A los que llegaron de la Modelo, no les asignaron el famoso “salón de los frailes”, sino otra parte de la prisión. Fue asesinado en Paracuellos el 28 de noviembre con otros once religiosos agustinos, encabezados por el P. Avelino Rodríguez.

Se conserva un precioso testimonio de los últimos momentos. Ya en el lugar del martirio, el P. Avelino, pidió, y le fue concedido, que le desataran las manos para despedirse de sus compañeros. Fue abrazando, uno por uno, a los once agustinos restantes, quienes, arrodillados en tierra, recibieron la absolución del P. Avelino, que terminó con estas palabras: Sabemos que nos matáis por católicos y religiosos. Lo somos. Tanto yo, como mis compañeros, os perdonamos de todo nuestro corazón. ¡Viva Cristo Rey!