Oración por las vocaciones agustinianas

Señor Jesús,

Tú que quisiste enriquecer tu Iglesia
con la gran familia agustiniana,
enciende en muchos jóvenes
de corazón inquieto.
la pasión por seguirte
por las sendas de Agustín.

Tú que declaraste:

“Buscad primero el Reino de Dios y su justicia,
y encontraréis lo demás por añadidura”, orienta a los que buscan
para que logren encontrarte
y. desde el encuentro,
te sigan y te busquen con mayor afán.
Atrae, Señor, a nuestra Fraternidad
almas sensibles al clamor de tu plegaria:
“Que todos sean UNO,
como Tú, Padre, y Yo somos Uno,
para que el mundo crea que Tú me has enviado”;
jóvenes de corazón magnánimo,
anhelantes de vivir unánimes,
teniendo una alma sola,
y un solo corazón orientado hacia Dios”.
Que en nuestro azaroso mundo,
dominado por los grandes ídolos
del TENER, del PODER y del PLACER,
no nos falten profetas
de los valores de tu Reino,
que proclamen con su vida que es mejor
SER que tener, SERVIR que dominar,
asumir tu CRUZ que disfrutar sensualmente.

Otorga, Maestro Bueno,
a nuestra Familia Agustiniana,
sabios maestros del espíritu,
que orienten las miradas hacia Ti,
Maestro Interior que enseñas
desde la intimidad silenciosa
de cada corazón;
EDUCADORES llenos de tu Espíritu,
que iluminen la búsqueda incesante
de la Verdad, el Amor, la Unidad la Paz,
que revelan a Dios entre los hombres;
infatigables ESTUDIOSOS de tu Palabra,
que nos ayuden a “conocer a Dios y el alma”
para amar así a Dios en los hombres
y amar a los hombres en Dios.

Danos, Buen Pastor,
celosos pastores de tu Rebaño,
dispuestos a entregar su vida
para que todos vivan la tuya;
pues los inquietos necesitan corrección;
los pusilánimes ser acogidos,
los contradictorios ser convencidos,
los enemigos ser reconciliados,
los ignorantes ser enseñados,
los perezosos ser estimulados,
los desesperados ser alentados.
Los pobres están necesitados de ayuda,
los oprimidos de liberación,
los buenos de aprobación,
los débiles de condescendencia,
y todos necesitan ser amados (serm. 340).

Renueva, Señor, nuestra Familia Religiosa
con la savia regeneradora
de nuevos elegidos,
movidos por tu Espíritu.
apasionados por tu Reino,
atraídos por la fuerza del carisma
con que Tú ungiste a Agustín.

Francisco Galende, OSA