¿Alguna vez lo has pensado?

Los agustinos somos personas que seguimos a Jesucristo y que hemos decidido entregarnos al anuncio y al servicio del Evangelio, viviendo en comunidad y sirviendo a la Iglesia donde sea más necesario, siendo así testimonio y presencia en nuestra sociedad.

“Lo primero por lo que os habéis reunido en comunidad es para habitar unánimemente en casa, para tener una alma sola y un solo corazón orientados hacia Dios y para no considerar nada propio sino poseer todo en común” (SAN AGUSTÍN, Regla 1.3).

Vivimos en continua búsqueda de Dios en la interioridad, con una constante inquietud.

“No busques fuera de ti, entra en ti mismo: en tu interior habita la verdad”
“Nos hiciste, Señor, para Ti y nuestro corazón está inquieto hasta que no descanse en Ti”

Valoramos la unión, la amistad y la fraternidad en Dios. Estos valores deben estar presentes en una comunidad agustiniana.

Intentamos vivir y mostrar el amor y el servicio a la Iglesia con una total disponibilidad.

“No hemos sido llamados a vivir en comunidades para encerrarnos en nuestras seguridades, sino para ayudar a la Iglesia a engendrar nuevos hijos a imagen de Cristo”.

Realizamos nuestros trabajos y servicios en el apostolado y evangelización en: colegios, parroquias, misiones, obras sociales, investigación y trabajo en el mundo de la cultura.

¿Para qué ser agustino?

– Para encontrar, seguir y amar a Jesucristo, cada día, buscándole en continua inquietud.

– Para vivir en comunidad sirviendo a la Iglesia y todos los que necesiten ayuda.

¿Por qué no tú?

Dios nos ama y nos quiere felices, que tengamos una vida buena, agradable y perfecta (cf.Rom 12,2).

La vocación a ser persona y cristiano se puede vivir desde diferentes estados de vida o caminos vocacionales: laicos (matrimonios o célibes), religiosos (vida activa o contemplativa), sacerdotes (diocesano o religioso).

Toda vocación es un don de Dios. Es Él el que llama, quien vocaciona. No es uno que escoge la vocación que desea. Y Él elige a quien quiere y porque quiere. Pero Dios no te convierte en marionetas, sino que nos quiere y nos valora, confiándonos y llamándonos a una determinada vocación. Y, sobre todo, porque nos quiere felices. Y Él nunca defrauda.

De ahí surge la necesidad de ponerse a la escucha de la voz de Dios, de preguntarse: ¿qué quiere Dios de mí?

Dios ha llamado y llama a personas a seguirle, con radicalidad, en la vida religiosa agustiniana. También te puede llamar a ti. Escucha tu interior, responde a tu inquietud…

Ser agustino… ¿Por qué no tú?

Vivir es arriesgarse,
definir el corazón inquieto en busca del amor.
Incansable corazón porque en el amor no hay límites.

Amar es dar la vida,
es tener ojos en el alma
y ver de frente el sufrimiento.

¡Tanto dolor! Es tanto el llanto…

Y faltan manos para romper cadenas,
bocas que griten libertad,
pies descalzos en camino hacia el futuro.

Definir el corazón cuando aún se es joven.
Es mirar en los ojos de Él y decir .

Porque el corazón humano pide más.
Y por eso no saciamos nuestra sed
en la mediocridad de una vida inútil y vacía.

En verdad fuimos hechos para Él.
Y solamente en Él descasamos.

¡Ahora, sin embargo, es tiempo de combate!

Escucha en los pobres su grito,
Descubre en lo más íntimo la voz que indica el camino.
Y ven…
¡Arriesga todo!

Paulo Gabriel L. Blanco, O.S.A.

¿Por dónde empezar?

Si tienes inquietud, si tienes curiosidad, si quieres conocernos…

Si ya has sentido la llamada de Dios…

Si quieres iniciar un acompañamiento de discernimiento…

… ¡Ponte en contacto con nosotros!

Email: vocaciones@agustinosmadrid.com

Teléfono: 91 396 9240

Dirección postal:
Responsable de vocaciones
Residencia “Tomás Cámara”
C/ Islas Hébridas, 57
28035 MADRID

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