Alabar continuamente a Dios con la vida

¿Quién, pues, permanece alabando al Señor continuamente? Te sugiero un medio para que, si quieres, alabes perpetuamente a Dios. Todo lo que hagas hazlo bien, y así alabaste a Dios. Cuando cantas un himno alabas a Dios. ¿Y qué hace tu lengua si no alaba al mismo tiempo tu corazón? ¿Cesaste de cantar el himno y te alejas para reponer tus fuerzas? No te embriagues y alabaste a Dios. ¿Te recoges a dormir? No te levantes para obrar el mal y alabaste a Dios. ¿Eres comerciante? No cometas fraude, y alabaste a Dios. ¿Eres agricultor? No litigues, y alabaste a Dios. Prepárate con la inocencia de tus obras alabanzas de Dios. ¿Te hallas ocupado en negocios? Bendiga tu alma a Dios. ¿Comes? Oye lo que dice el Apóstol: Ya comáis, ya bebáis, haced todas las cosas para gloria de Dios (1Co 10,31). Me atrevo a decir: cuando duermes, bendiga tu alma al Señor… La voz de tu alma en el sueño sea tu inocencia.

San Agustín, Comentario al salmo 102,2

Pero alabad, por lo que toca a vosotros, íntegramente; es decir no sólo alabe a Dios la lengua y la voz, sino también vuestra conciencia, vuestra vida y vuestros hechos. En efecto, ahora alabamos cuando nos hallamos congregados en la iglesia; pero, cuando cada uno va a su casa, parece que deja de alabar a Dios. No deje de vivir bien, y siempre alabará al Señor. Dejas de alabar a Dios cuando te apartas de la justicia y de aquello que a Él le agrada. Pero, si no te apartas jamás de la vida buena, aunque calle tu lengua, vocea tu vida, y el oído de Dios está atento a tu corazón. Pues así como nuestros oídos atienden a nuestras voces, igualmente el oído de Dios atiende a nuestros sentimientos. Y no puede acontecer que obre mal el que tiene buenos sentimientos…

Cuando alabéis a Dios, alabadle íntegramente: cante la voz, cante la vida, canten las obras.

San Agustín, Comentario al salmo 148,2