Capítulo de renovación

INVITACION A LA ORACIÓN

He aquí el tiempo favorable, en el que estamos invitados a renovar nuestro compromiso religioso. Pongamos nuestra confianza en la misericordia de Dios, cuyo Hijo no vino a salvar a los santos, sino a los pecadores.

ILUMINACIÓN BÍBLICA

“Dios es luz, en Él no hay tiniebla alguna. Si decimos que estamos en comunión con Él, y caminamos en tinieblas mentimos y no obramos conforme a la verdad. Pero si caminamos en la luz, como Él mismo está en la luz, estamos en comunión con otros, y la sangre de su Hijo Jesús nos purifica de todo pecado”.

“Nosotros amamos porque el nos amó primero. Si alguno dice que ama a Dios y odia a su hermano, es un mentiroso. El que no ama a su hermano, al que ve, no puede amar a su prójimo al que no ve. Este es el mandamiento que hemos recibido de Él; que el que ame a Dios, ame también a su hermano” (1Jn).

REVISIÓN DEL PROYECTO COMÚN

Tiempo para dialogar fraternamente sobre el cumplimiento del proyecto común y nuestra vida religiosa y comunitaria.

PETICIONES PERSONALES DE PERDÓN

En silencio, cada uno mira a su interior y pide perdón por sus pecados. Breve tiempo de meditación.

PETICIONES COMUNITARIAS DE PERDÓN

  • Por cuantas veces no hemos tenido como mandamientos principales en nuestra vida el amor a Dios y al prójimo. SEÑOR, TEN PIEDAD.
  • Porque no siempre hemos vivido en la casa unánimes y con un alma sola y un solo corazón orientados hacia Dios, ni hemos sido capaces de honrar los unos en los otros a Dios, de quien hemos sido hechos templos vivos. CRISTO, TEN PIEDAD.
  • Por nuestras faltas de perseverancia en la oración, por haber desperdiciado ocasiones para alimentar y profundizar nuestra fe, esperanza y caridad con la oración , la lectura de la Escritura y la participación activa en los sacramentos, en especial en la eucaristía. SEÑOR,TEN PIEDAD.
  • Por no haber sabido descubrir a Dios en todas las circunstancias y pruebas de nuestra vida, por nuestras faltas de fe y confianza en Él. SEÑOR, TEN PIEDAD.
  • Por nuestra falta de tensión religiosa en el vivir cotidiano y por nuestra tibieza en el seguimiento de Cristo. CRISTO, TEN PIEDAD.
  • Por cuantas veces hemos dejado que nuestra vida entre en la mediocridad y hemos vivido felices en ella. SEÑOR, TEN PIEDAD.
  • Por no acabarnos de creer que somos más ricos cuanto más fuertes somos en soportar la frugalidad y que es mejor necesitar menos que tener mucho. SEÑOR, TEN PIEDAD.
  • Por no haber hecho de nuestros votos y nuestra consagración religiosa un camino de liberación personal y de entrega total a los demás. CRISTO, TEN PIEDAD.
  • Por no habemos atrevido a practicar la corrección fraterna en beneficio del hermano, o por no haber sabido proceder en ella con amor a los hombres y odio para con los vicios. SEÑOR, TEN PIEDAD.
  • Porque no siempre hemos sido capaces de trabajar por el bien de la comunidad con mayor cuidado y prontitud de animo que si trabajásemos para nosotros mismos y hemos buscado más nuestros intereses que los de la comunidad. SEÑOR, TEN PIEDAD.
  • Por nuestras faltas contra la comunión perfecta de bienes. CRISTO, TEN PIEDAD.
  • Por cuantas veces ha predominado en nuestros corazones y acciones el amor a lo propio, frente al bien común de los hermanos. Por nuestros egoísmos individualistas, por nuestras cómodas reservas, por no habemos esforzados todo lo que podíamos en fomentar el bien de todos y cada uno de los hermanos de comunidad. SEÑOR, TEN PIEDAD.
  • Por las veces en que hemos sido semilla de disputas, por las veces en que no hemos sido capaces de terminarlas cuanto antes y el enojo se ha enconado en nuestro corazón. Por nuestra falta de coraje para pedir perdón, por nuestra lentitud en perdonar a los hermanos. CRISTO, TEN PIEDAD.
  • Por cuantas veces nuestras infidelidades no nos han dejado ser personas libres bajo la gracia. SEÑOR, TEN PIEDAD.

ORACIÓN

Padre de misericordia, fuente de vida y Luz de toda luz, que por la muerte de Jesucristo, tu Hijo y por su resurrección nos llamas a la salvación,
te suplicamos:
que la Luz venza nuestras tinieblas,
que la cruz rompa la dureza de nuestros corazones,
que la gracia lave nuestros pecados,
y que la alegría seque nuestras lágrimas.

Danos tu luz, para que rompa la noche de nuestros miedos, de nuestras mentiras y engaños.
Ayúdanos a ver las cosas con tu mirada, a hablar de los que nos rodean con tu verdad y a amar a todos con tu amor.
Quita la venda de nuestros ojos y haz que abracemos tu luz, que caminemos con ella y hacia ella.

Por Jesucristo Nuestro Señor.