El deseo continuo es tu oración continua

Tu deseo es tu oración; si el deseo es continuo, continua es la oración. No en vano dijo el Apóstol: Orad sin cesar (1Ts 5,17). Pero ¿acaso nos arrodillamos, nos postramos y levantamos las manos ininterrumpidamente, y por eso se dice: Orad sin cesar? Si decimos que oramos así, creo que no podemos hacer esto sin interrupción. Existe otra oración interior y continua, cual es el deseo. Cualquier cosa que hagas, si deseas aquel sábado, no interrumpes la oración. Si no quieres dejar de orar, no interrumpas el deseo; tu deseo continuo es tu voz, o sea tu oración continua. Callas si dejas de amar… El frío de la caridad es el silencio del corazón, y el fuego del amor, el clamor del corazón. Si la caridad permanece continuadamente, siempre clamas; si clamas siempre, siempre deseas; si deseas, te acuerdas del descanso. Pero es conveniente que sepas delante de quién debe estar el rugido del corazón. Considera ya qué deseo debes tener delante de la presencia de Dios.

San Agustín, Comentario al salmo 37,14