La tentación aparece en todas partes

tentacionEn todas las cosas de este mundo, tanto en las buenas como en las malas, aparece la tentación. Los bienes de este mundo halagan con el fin de engañar; los males amenazan con el fin de desalentar. En todos ellos se da la prueba, es decir, en todos los bienes y males de este mundo, de ahí que el cristiano no deba sentirse seguro. Por eso el cristiano debe decir y hacer aquello que acabamos de cantar: Ten misericordia de mí, Señor; ten misericordia, porque en ti ha confiado mi alma (Sal 56,2)… El alma de todo hombre que confía en Dios no se enaltece en los bienes ni se abate en los males. Sabe que las cosas de este mundo pasan como una sombra.

San Agustín, serm Lambot 24,1