Método de oración. Postura corporal

No hay prescrita postura corporal para la oración, con tal que el espíritu, puesto en la presencia divina, cumpla su intención. Porque oramos de pie, como está escrito: Mas el publicano estaba en pie retirado (Lc 18,13); oramos de rodillas, según leemos en los Hechos de los Apóstoles, y sentados, según los ejemplos de David y Elías. Y si no orásemos aun acostados, no se diría en el Salmo: Lavaré todas las noches mi cama y regaré con lágrimas mi estrado (Sal 6,7). Efectivamente, cuando uno quiere orar, coloca su cuerpo y toma, según las circunstancias del tiempo, la posición más conveniente para despertar la devoción.

 

San Agustín, Diversas cuestiones a Simpliciano