Ser señor para servir

¡Oh, válgame Dios, hermano, cuánta es la libertad del varón espiritual, cuán libre del yugo mundano, cuán desatribulado de todo lo que es visible y cuán señor para servir y amar a su Dios! Bien dijo san Pablo: A dónde está el Espíritu Santo, allí está la libertad ( 1 Co 3, 17). A nadie temen, por todo pasan, todo lo menosprecian y huellan, solamente sirviendo al Señor del mundo, Jesucristo nuestro Salvador y Redentor, a quien servir es muy continuamente reinar.

San Alonso de Orozco, Monte de contemplación, XII